5 de agosto 2004 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

• Varias sorpresas ayer en el mercado por la nueva suba del dólar a $ 3,03. Como siempre el interrogante era anoche saber la actitud de Alfonso Prat-Gay, titular del Banco Central. ¿Seguirá comprando u$s 25 millones cada día o, ante la suba y el recalentamiento de la plaza, dejará de hacerlo para evitar una mayor escalada? La información a la que pudo acceder este diario indica que la política del Banco Central no se modificará. Seguirá con la compra de divisas diaria. La estrategia es que en determinado nivel -no muy lejos del actual-simple-mente habrá «menos compradores» y «más vendedores». De hecho el volumen de negocios es bajo y se está lejos de haber indicios de corrida bancaria. Los bancos con fuerte presencia de sucursales destacaban que la demanda de público era reducida e insignificante. Así está planteada la situación desde lo que es la estrategia del Banco Central, más preocupado por la inflación que por las variaciones puntuales del dólar.

El impacto de la suba de las retenciones al petróleo no afectará la liquidación de divisas de ese sector. Es lo que afirmaron ayer directivos de petroleras, que mantienen la perspectiva de que las exportaciones no sufrirán variaciones y que, por ende, tampoco las ventas de divisas que hacen en el mercado cambiario. Distinto es el caso de la soja, afectado por baja de precios.

• Con respecto a la inflación precisamente, el dato de la suba de sólo 0,5% del costo de vida (ver página 6) descolocó a inversores que apostaban a obtener fuertes ganancias con la indexación de los títulos. Hay más datos a tener en cuenta que pueden servir para explicar lo que puede pasar a futuro. Los precios al consumidor, en realidad si se les quita los factores estacionales por vacaciones de invierno, en julio habrían subido apenas 0,1%-0,2%. En doce meses, la variación acumulada es baja aún, de 4,9%.

Varias informaciones adicionales se conocieron sobre la renegociación de la deuda hoy en default. Trascendió que el equipo económico ya convocó a las principales calificadoras de riesgo, Moody's y Standard and Poor's (se podría agregar Fitch) para que pongan una nota a los nuevos títulos que se emitirán por la oferta a acreedores. Visitarían al país en los próximos 15 días. Seguramente será similar a la que ya tienen papeles como los BODEN, que se están pagan-do puntualmente hasta el momento. Sobre los títulos públicos, precisamente, los operadores advierten desde hace varios días un cambio de tendencia sobre la Argentina más que nada en términos relativos. Lo fundamentan: el BODEN en los últimos 30 días cayó 2 dólares o más, mientras que títulos brasileños como los C-Bond subieron más de 2%.

El gobierno sigue con la intención de lanzar la oferta aun sin el acuerdo con el FMI y dicen estar una semana adelantados en el cronograma previsto. La semana próxima empresarios norteamericanos visitarán el país en el marco de un seminario del Council of the Americas que se efectuará en Buenos Aires. Roberto Lavagna participará del evento y se espera que allí dé detalles adicionales de la marcha de la negociación con acreedores.

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