18 de agosto 2004 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

• «Un disparate». Así calificaron en el Ministerio de Economía la información de un matutino de acuerdo a la cual los nuevos bonos que colocará la Argentina no cotizarán en Nueva York ni en otros importantes mercados. En realidad, ninguno de los títulos que emitió el país hasta ahora cotiza en el New York Stock Exchange (NYSE). Los papeles sí están registrados en los Estados Unidos y para ello se están efectuando actualmente los trámites ante la SEC para incluir a la nueva deuda. La cotización formal se hace en Luxemburgo, pero 99% de las operaciones de compraventa es efectuada a través del sistema OTC (Over The Counter), por el cual cualquier operador estadounidense puede comprarlos y venderlos, ya que se trata de un sistema extrabursátil. Los papeles que se emitan para reemplazar a los actuales títulos en default mantendrán, además, la legislación neoyorquina en los casos que corresponda, por lo cual los acreedores resguardan los derechos actuales de recurrir a tribunales internacionales.

Caras de enojo en Economía al divulgarse la estrategia oficial para mejorar la oferta a los acreedores que este diario reveló ayer. Consistiría en efectuar a los bonistas un pago en efectivo con los fondos que ahora se están ahorrando para cumplir hasta fin de año con el FMI (son u$s 1.450 millones). «Cada vez que se habla de una mejora de la oferta, lo único que se genera es una suba de los títulos en default», se quejaron. Esto complica los planes del Palacio de Hacienda, que precisa en realidad que los papeles caigan por debajo de los u$s 25 para conseguir una mayor aceptación. No le conviene los actuales niveles más cercanos a los u$s 30. Nadie querrá canjear la actual deuda -explican en la Secretaría de Finanzas-por una que saldrá a menor valor en el mercado.

• La reestructuración que está planteando el gobierno mendocino de su deuda también generó airadas reacciones por parte de los acreedores internacionales. Trascendió que se están organizando para conformar una suerte de nuevo comité global para oponerse a la nueva oferta, tal como ya lo hicieron en el caso de la propuesta del gobierno nacional. Mendoza propuso estirar once años el plazo de pago de u$s 250 millones que vencen en 2007 y reducir la tasa de interés de 10 a 5,5% anual en dólares. «Quieren hacer lo mismo que el gobierno central, pero la diferencia es que tiene todos los dólares para respetar las condiciones originales de emisión del título», explican en Wall Street.

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