Fatiga emocional en las mesas de dinero por el desgaste que generan las idas y vueltas de los mercados. Todo venía mejorando hasta que ayer habló Bernanke y lo tumbó al no dar indicios de que bajará las tasas en diciembre. Hasta había quienes suponían que lo iba a hacer sin esperar a la clásica reunión de gobernadores de la Reserva Federal. Así, los bancos de Wall Street que arrancaron la rueda con leves alzas se volvieron a caer. En este sentido, un experto del mercado destacó que un dato clave que ahora es seguido de cerca es el IAI, siglas del índice que replica la performance de los bancos de inversión de Wall Street como Merrill Lynch, Goldman Sachs, Bear Stearns y otros. Sobre este punto, los más arriesgados recomendaban «hincarle el diente» a un banco o bien a este índice que cotiza en Wall Street. «A un año, la crisis seguramente habrá quedado atrás. Cuando hay sangre, es el momento de apostar», reflexionaba optimista el experto. Hasta incluso recomendaba los papeles de Countrywide, la entidad hipotecaria norteamericana que estuvo al borde de la quiebra. No apto para conservadores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pese a que el dólar siguió flojo en pizarras del microcentro y en el mercado mayorista, no sucedió lo mismo con las tasas de interés. El costo del dinero sigue muy firme, incluso en segmentos que parecían haberse acomodado, como el «call money». La tasa interbancaria volvió a niveles de 12% y la BADLAR (rendimiento que pagan los bancos a inversores mayoristas) sigue en 13,5%. Ayer se colocaron fideicomisos financieros a una tasa muy alta, de 17,5% anual, para una duración promedio de cinco meses. Por ahora, los depósitos que se fueron de los bancos en octubre no retornaron y por eso las entidades mantienen firmes las tasas. En el Ministerio de Economía esperan que la emisión de pesos del Central para sostener el dólar ayude para que baje el costo del dinero. La aceleración inflacionaria sigue siendo la principal traba para este objetivo.
Aunque cayeron todos los mercados, no dejó de sorprender el castigo a bonos argentinos, que ayer perdieron más de 4%. Se notó que la ola de ventas provino sobre todo del exterior y afectó a los papeles de más largo plazo, como Par y Discount. Aunque en el mercado se buscó una explicación puntual, nadie la encontró. Los operadores aludían a una serie de motivos, ya clásicos: la manipulación del INDEC sigue generando mal humor (el índice de inflación «cocinado» de 0,7% fue un motivo adicional), hubo pocas señales concretas de la presidente electa, Cristina de Kirchner, y hasta la suba de retenciones no cayó bien en el ámbito empresarial, aun cuando mejora la solvencia fiscal. Lo concreto es que los papeles argentinos siguen primeros en la fila cuando los inversores internacionales deciden reducir su nivel de riesgo. Hoy la Argentina sigue con el crédito cerrado en los mercados. Sólo si emitiera u$s 500 millones a una tasa de 50 puntos básicos por encima de la teórica (sobre la base de la curva de rendimientos actual), aparecerían inversores. ¿Se animará el secretario de Finanzas, Sergio Chodos, con Miguel Peirano a llevarle una carpeta a Néstor Kirchner solicitándole autorización para emitir a una tasa de 11% en dólares? Muy difícil. ¿Seguirá Chodos en Finanzas durante la gestión de Cristina de Kirchner? Le llueven misiles de varias áreas, pero cuenta con padrinos, como el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. La batalla tiene final abierto.
La causa del megacanje fue muy comentada en las mesas de dinero tras la confirmación del procesamiento a Domingo Cavallo y a Daniel Marx. ¿En qué anda el ex secretario de Finanzas? Simple respuesta: consultor, una función habitual para ex funcionarios. Pero trascendió, en este sentido, que Marx mantiene cierta relación con el Estado, ya que actualmente asesora a Garantizar ( Sociedad de Garantías Recíprocas del Banco Nación). También lo hace con SEDESA (la sociedad de garantía de los depósitos bancarios). Casualmente los titulares de estos dos clientes, Garantizar y SEDESA, son marido y mujer respectivamente.
Dejá tu comentario