Ultima jornada del año en lo financiero con pocos jugadores en la cancha. Varios, siguiendo los acontecimientos en mercados desde Punta del Este. Hoy se pueden tener en un celular todas las cotizaciones casi on line con noticias de lo que está pasando en cualquier mercado del mundo. Así, queda en mesas de dinero sólo el personal necesario para cubrir llamados de empresas por operaciones de cambio, colocaciones en pesos, pero nada más que eso.
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¿Será 2008 un mejor año en lo financiero? Las opiniones están divididas como nunca entre los bandos de agoreros y soñadores, cada cual con sus fundamentos. Hay coincidencia en que la Argentina crecerá 7% y en que la inflación seguirá en torno a 20%. Pero de ahí a apostar que el Discount mejorará su paridad... Todo en función, claro, de cuanto suceda en Estados Unidos, donde el eterno interrogante pasa por avizorar la luz al final de túnel. Aun así, hay apuestas que se están efectuando a papeles. En concreto, indexados como el PRE8 o el BOGAR son los que están en condiciones de hincarle el diente para la vertiente optimista de la plaza. Incluso destacan una emisión muy pequeña que hizo el gobierno de PRE9 que está siendo silenciosamente acaparada por grandes operadores, atraídos por el rendimiento: paga el CER más 11 puntos adicionales.
«El mercado a futuro de tasas no tiene futuro.» La frase es de un analista del mercado respecto de la promesa del BCRA de lanzar esta nueva alternativa. El problema subyacente es el de siempre: ¿quién va a ofrecer, con los niveles actuales de inflación, una tasa fija a más de un año de plazo? Además surgió un elemento adicional, no menor. Las operaciones a futuro de tasas traerán implícita la inflación esperada por el mercado. «Cuando el gobierno o Moreno se dé cuenta de ello, levanta los contratos», aseguraron. Si no, basta mirar lo sucedido con las ventas de supermercados, que traían implícita la variación de los precios de esas cadenas. Cuando Moreno tomó conocimiento de ello, no tuvo piedad. Como el rey de los hunos, donde pisa el secretario de Comercio Interior no crece más el pasto.
Las últimas negociaciones del año en los mercados reflejaron el ánimo de los inversores: muchas dudas y poca expectativa para el arranque de 2008. Nadie tiene demasiado claro si los Estados Unidos caerá en recesión (por ahora la mayoría de los analistas apuesta a una fuerte desaceleración) o habrá margen para una nueva baja de tasas por parte de la Reserva Federal norteamericana. Pero la principal incógnita por estas horas es a cuánto ascienden las pérdidas de los grandes bancos por su tenencia de hipotecas de baja calidad. El presidente de un banco local, en uno de los tantos cócteles y despedidas de año, equiparaba la crisis hipotecaria en los Estados Unidos con lo sucedido con el sistema financiero en 2001-2002. Aquí los bancos estaban sobreexpuestos en títulos públicos, allí lo están en hipotecas «subprime». «No les vendría mal repasar lo que sucedió aquí en aquellos años y la recuperación posterior para al menos sacar algunas conclusiones», reflexionaba.
Caras largas en el microcentro porteño, ya que los bonus que pagan anualmente bancos a los traders serán bastante menos generosos que en anteriores ocasiones. Por eso, también muchos adelantaron las vacaciones y hubo numerosos puestos vacíos durante la semana. La fuerte caída de títulos públicos (entre 15% y 20% en promedio) no permitió ganancias importantes en las carteras. Tampoco acompañaron las acciones, ya que el índice Merval apenas finalizó neutro en todo 2007 (o sea que perdió 20% en términos reales por efecto de la inflación). Hubo, eso sí, más movimiento con transacciones de fideicomisos financieros, que llegaron a un nuevo récord según cantidad de emisiones y montos. Cadenas de electrodomésticos lideran este tipo de emisiones con ganancia sideral: prestan al público a tasas superiores a 100% anual (aprovechan que el consumidor se fija en el valor de la cuota mes a mes y no el costo financiero) y luego venden el paquete de créditos otorgados con un rendimiento menor a 30%.
Claramente, 2007 se complicó para el mercado de capitales en la segunda parte del año. Pero no sucedió lo mismo con las materias primas. El oro, por ejemplo, completó una ganancia de 30% (la mejor performance en muchos años), el petróleo ganó casi 60% en el año y los productos agrícolas descollaron con aumentos que no bajaron de 40% (la soja) y llegaron a 100% (en el caso del aceite de girasol). Fue creciente la cantidad de inversores que aprovecharon estas subas comprando ETF, índices que replican el comportamiento de cada uno de estos productos.
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