Cada día que pasa, se escucha hablar menos de la Argentina en los mercados. Es como que los inversores capitularon; no desean escuchar más de bonos, emisiones, promesas ni canjes. Hasta escasean los clásicos informes sobre países que preparan economistas de Wall Street sobre la Argentina. Es un caso que ya ni se estudia, aparentemente. El monto de negocios es más bajo. Por eso la desazón en la plaza local que se suma a la caída constante que se ve en las cotizaciones. Un experto en mercados emergentes pasó un dato ilustrativo: la Argentina está entre los países de peor política económica. Muy difícil de superar. Y si se analiza el PBI o el ingreso per cápita, se muestra que lidera el ranking de inflación contemplando esas variables. La paradoja de un país que dista de estar entre los menos desarrollados en el mundo, pero tiene alta inflación. Como si el alto nivel de capital humano estuviera de sobra.
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Lo más comentado en las mesas desde el miércoles cuando trascendió, fue la renuncia al Deutsche Bank de su titular, Luis «Toto» Caputo. Se trata de uno de los más respetados en su accionar, con vasta experiencia acumulada en Nueva York y en la plaza local. Siempre se seguía atentamente su posición. Tras un viaje ante la cúpula del Deutsche en Nueva York acordó quedarse en el cargo, pero algunas semanas más. ¿Quién lo sucederá? Seguramente el nombre surgirá del semillero de la entidad, de Nueva York o incluso de Buenos Aires ( ganaría Nueva York).
Más tranquilidad en Wall Street superando exámenes diarios como los balances de entidades como el de Merrill Lynch ayer. El del Citi, que se conocerá hoy antes de la apertura del mercado (alrededor de las 9 de la mañana hora argentina) es el otro más esperado por los operadores. En primer lugar, porque prácticamente cierra el ciclo de resultados correspondientes al primer trimestre. Pero también porque se trata de una de las entidades más afectadas por la crisis de hipotecas subprime. Ayer el papel subió 2,5%, pero existen pocos datos concretos sobre la pérdida que tuvo la institución en los primeros tres meses del año. Dentro de la gran dispersión de los analistas, el promedio arroja un resultado negativo de 0,95 centavos por acción. Si ese rojo es inferior, probablemente el mercado suba fuerte. Si se da la situación contraria, la caída también puede resultar importante. Otro operador aportó un elemento no menor, como que ya despedidos los N° 1 de Merrill y Citi, seguramente en diciembre habrán aprovechado para adjudicarles e incluir en el trimestre pasado, la mayor cantidad de pérdidas posible.
Bienvenida la designación de Carlos Pérez en el directorio del Banco Central. Más que nada por los que venían siendo nombrados por Néstor Kirchner. Basta los últimos dos casos: Carlos Sánchez, ex Tribunal de Cuentas de Santa Cruz fue premiado con un sillón en el directorio. Gabriela Ciganotto, lejos de ser Milton Friedman, ya era resistida en su paso por la presidencia del Banco Nación. Obviamente en ninguno de los currículum de estos dos casos, hay papers o trabajos sobre política monetaria, supervisión de bancos, o algo similar. Por ello la satisfacción de ayer.
Con una suba acumulada de 3%, Wall Street se encamina al primer mes de ganancias desde octubre de 2007. Los balances que se conocieron, como ya se mencionara, mostraron que las compañías consiguieron sobrellevar relativamente bien la fuerte desaceleración de la economía. Las grandes empresas compensaron las menores ventas en Estados Unidos con fuertes subas en la facturación de mercados emergentes, además de disminución en puestos de trabajo, en particular en el caso de los bancos. Claro que aún es temprano para cantar victoria y son muchos los expertos que aseguran que el mercado norteamericano debe atravesar un ciclo bajista que refleje la verdadera situación de la economía.
Varios países empiezan a tomar medidas concretas ante la creciente inflación generada por la suba de los precios agrícolas. La delantera la tomó Brasil, que subió por primera vez en tres años las tasas de interés como método ortodoxo para enfriar la economía y desalentar suba de precios. Ayer lo siguió la India, con un aumento de los encajes bancarios, otra forma indirecta de subir las tasas. Esto generaría nuevas apreciaciones de las respectivas monedas: no extrañó en este contexto, que el dólar finalizara en Brasil por debajo de 1,66 real. El índice EWZ, que sigue la evolución del mercado brasileño y uno de los preferidos por los inversores que apuntan a los emergentes, está a punto de superar el máximo que había alcanzado a principios de este año, antes de caer fuerte por la crisis en Wall Street. Ayer cerró en 87,8 puntos y su máximo había sido 88,2 puntos, por lo que podría ser superado hoy. Se trata de un buen estimador de la evolución de las acciones paulistas, pero medidas en dólares.
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