No hay piedad en los mercados. Hasta lo más sagrado del sistema financiero parece vulnerable. Lógicamente, de lo que más se hablaba ayer en la plaza local era de cuanto suceda con los bancos de Estados Unidos, nuevamente bajo ataque. La atención se centraba en la cotización del Citigroup, un papel que siempre estuvo entre los preferidos de operadores domésticos y que derrapó ayer 26%. Como se viene un fin de semana, siempre ello es motor de versiones de compras y o rescates. ¿Qué puede ocurrir? Algunos se animaban a decir que recibirá fondos del Tesoro norteamericano para dotarlo de liquidez, y otros se volcaron por la posibilidad de que sean el Santander o el HSBC los que puedan pasar a ser accionistas de la legendaria entidad norteamericana. Pero que algo tiene que ocurrir es seguro habida cuenta de su desplome ayer. En realidad, todos los bancos colapsaron. El invicto JP Morgan y el Bank of America retrocedieron 18%. La balacera llega a todos. Despidos continúan y en la plaza local llegaron a American Express con el cierre de áreas. Es que se debe informar a las casas matrices con severidad el ajuste emprendido.
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¿ Y Argentina? Si se miran los cierres, parecería Suiza. Pero no es así. El mercado de bonos local se desplomó, pero la esperanza blanca de los operadores, el BODEN 2012, sobrevivió dignamente a la catarata de ventas. Ayer hubo fuertes órdenes de compra de dos bancos extranjeros sobre este papel. ¿Serán por cuenta y orden del gobierno? Por el lado del dólar, da la impresión de que el BCRA aplica la siguiente ley: si suben los depósitos en bancos, compra dólares en la plaza y lo sube. Si se mantienen los depósitos, no opera. Si caen, sale a vender dólares. Es una ley que no pasó por el Congreso, pero que estaría vigente. Sobre los bonos, da la impresión de que los locales una vez más son más optimistas que los inversores extranjeros. Es que aquí operadores saben que Kirchner hará cualquier cosa, como capturar dinero de AFJP, para evitar un default. Para extranjeros es lo mismo Kirchner que Chávez o Correa de Ecuador. Pero otro dato de la operatoria lo aportó una habitual fuente de esta columna. «Pocos operan bonos en la plaza local. Se tiene que cumplir por norma local, prueba de que el vendedor los mantuvo en cartera durante tres días a esos bonos. ¿Se imagina alguien al JP Morgan, por ejemplo, mostrando su extracto de Euroclear a la competencia con todos los movimientos?» Por ello, los títulos se operan en el exterior básicamente y poco en la plaza doméstica.
Muchos operadores del mercado asistieron el miércoles a la convocatoria del Banco Industria y su ya clásico ciclo «Descifrando el futuro». Arriazu y Bein lograron un alto rating, con presencia de muchos empresarios pyme. Ayudó también, vital en épocas de crisis, la frugal comida que se sirvió a posteriori. ¿Qué se rescató de ese encuentro del Industrial? De Bein, lo siguiente: 1) ningún país de Latinoamérica se salvará de la crisis y de la caída de los commodities, muchos pasarán de superávits gemelos a déficits gemelos en 2009; 2) en la Argentina, la agenda de recuperación del crédito a través de las negociaciones con Club de París y holdouts, después de pagar a Chávez 15%, perdió todo sentido. Hoy, el cumplimiento del programa financiero se convirtió en prioritario a cualquier costo; 3) la asunción de Barack Obama abre una ventana para la recuperación del crédito internacional. Por su parte, de los dichos de Arriazu, se resaltaron estos puntos: 1) el gasto en EE.UU. estaba creciendo por encima del nivel sustentable por el crecimiento del PBI y después de eso debe venir un ajuste. El mundo entero estaba viviendo por encima de sus posibilidades, intentar demorar el ajuste sólo lo agravará. No se debe intentar evitar lo inevitable; 2) EE.UU., Inglaterra, España e Italia se endeudaron a costa del ahorro de Japón y China, esto debe cambiar, pero será difícil porque los países con superávit comercial no pueden ubicar sus productos en el mercado interno; 3) el mundo entró en pánico y ahora se maneja por el instinto de supervivencia, no por la racionalidad económica. Hay que detener el pánico.
Siguen a todo vapor las fusiones de bancos en Brasil. Ayer se concretó la compra de Nossa Caixa (banco del estado de San Pablo) a manos del Banco do Brasil, en 2.400 millones de dólares. Se trata de la primera respuesta del megabanco a la fusión entre Itaú y Unibanco, que ayer dejó trascender que no satisfizo su hambre por consolidarse en el primer lugar del ranking, para lo cual anunció que comprará dos bancos regionales más, el Banco do Estado de Piauí y el Banco do Estado de Santa Catarina. El Bradesco quedaría en el tercer lugar del ranking. La operación se cerró a menos de un día de que Lula se reunió con el gobernador paulista, José Serra, contrincante por la presidencia. ¿Y en la Argentina? Entre el malestar entre operadores por la poca generosidad de un par de bancos en la distribución de entradas para la Copa Davis, se anticipaba que algo similar debería ocurrir en el corto plazo al respecto. El negocio cambió completamente no sólo por la crisis de EE.UU., sino también por la estatización de las AFJP. Hay ganadores y perdedores y como siempre sucede, unos se quedarán con otros.
En medio de la debacle de los mercados y de las acciones bancarias, el Citigroup será anfitrión el 4 de diciembre del encuentro anual de los traders de mercados emergentes en Nueva York. Serán de la partida Joyce Chang del JP Morgan, Paulo Leme de Goldman Sachs, Daniel Tenengauzer de Merrill Lynch, Tulio Vera de Bladex, Kasper Bartholdy del Credit Suisse y Anne Milne del Deutsche. Para escuchar a estos gurúes financieros hay que pagar 1.000 dólares. Parece que todavía no se enteraron del derrumbe.
Hubo una verdadera huida de los fondos de cobertura (hedge funds) en octubre: se fueron 40.000 millones de dólares, es la mayor sangría desde 1990 según Hedge Fund Research. Otros 115.000 millones de dólares se evaporaron debido a las pérdidas (9% de los activos), de acuerdo al «Financial Times». Los analistas advierten que a fin del trimestre el panorama será peor, porque en muchos fondos la política es permitir rescates trimestrales y para afrontarlos deberán liquidar activos.
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