La decisión de la presidente Cristina de Kirchner de pesificar sus depósitos en dólares e invitar a todos los miembros de su Gabinete a seguir su ejemplo tuvo efectos. En los pasillos de la Casa Rosada, comentaban que los funcionarios hacían cola para comentarle a Cristina que iban a seguir su ejemplo. "Te imaginás que nadie quiere quedar en off side con este tema", explicaban mientras se regodeaban con el reto "presidencial" al senador Aníbal Fernández por sus declaraciones de la semana pasada en relación con sus ahorros en dólares. "Es el primero que salió corriendo para cambiar su depósito",comentaban entre risas.
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Más allá del gesto de llevar a la práctica lo que se pregona, la medida en términos económicos apunta a dar una señal contundente en cuanto a que su gestión continuará con firmeza la política de desalentar el ahorro en moneda extranjera.
En el Gobierno se ha tomado la decisión de utilizar el excedente comercial del año que a priori se estima en unos u$s 10.000 millones para afrontar los compromisos de la deuda externa, descartando las recetas "liberales" de un mayor endeudamiento y sin sacrificar el nivel de las reservas en poder del Banco Central, según señalan en fuentes de la Casa Rosada.
Aunque, en los pasillos del Ministerio de Economía existen dudas si se podrá lograr dicho superávit de la balanza comercial habida cuenta de la caída de las exportaciones y el temor que la situación internacional se complique más aún.
Este escenario es lo que lleva al área que comanda Guillermo Moreno a frenar la mayor cantidad de los pedidos de importaciones. Por esta razón, y con la intención de mantener la actividad, es que la jefa de Estado subió a 2% el arancel de importación para los bienes de capital que no se generan en el país y a 14 % para los que sí se fabrican aquí, y la prórroga de la promoción fiscal hasta diciembre. Asimismo, se insistirá en la obligación del "1 a 1" en aquellos sectores donde sea imposible en lo inmediato sustituir importaciones.
La situación de la fuga de capitales es ahora un tema de preocupación esencial para el Gobierno. En los últimos años la fuga de capitales alcanzó cifras importantes. Superó los u$s 8.000 millones en 2010 y se elevó a casi u$s 16.000 millones el año pasado. Sin embargo, las medidas restrictivas impuestas por el Gobierno tendieron a contener las pérdidas, ya que en el primer trimestre del año se fueron menos de 500 millones.
Cabe recordar que los depósitos en dólares de los particulares son depositados por las entidades financieras en el Banco Central y forman partes de las reservas. En consecuencia, el anuncio de la jefa de Estado apunta a frenar la salida de dólares del sistema y por lo tanto defender las reservas. Justamente el Central informó que las reservas cayeron por debajo de los 47.000 millones de dólares y totalizaron u$s 46.876 millones. Esta disminución obedeció según explicó la entidad por una "caída en la valuación de las divisas" y también por el pago de "obligaciones varias".
En medios del mercado de cambios, en tanto, comentan que el avance de la inflación ha hecho más atractivo al billete verde y otro de los motivos es que la divisa norteamericana es vista como una "mercadería barata" en momentos en que la misma tiende a apreciarse en el mundo, como consecuencia de la creciente tensión en los mercados financieros internacionales que hace que los inversores se refugien en esa moneda visualizada como la más segura.
A esto también contribuye la fuerte depreciación del real: mientras a mediados del año pasado la moneda brasileña se cotizaba a menos 1,60 por dólar, recientemente pasó a una paridad de 2 reales.
Tampoco ayuda que las tasas de interés en pesos no alcancen para compensar la inflación, al menos la que toman en cuenta algunas oficinas de estadísticas provinciales o las consultoras privadas, que ronda el 24%.
Sin embargo, en la City reconocen que la gente se inclina por las divisas como una reserva de valor. "Si el sistema financiero ayudase a la compra de viviendas vía leasing o préstamos hipotecarios no habría tanta demanda de dólares" confesaba un importante cambista.
Al respecto, una prueba fue la enorme cantidad de consultas que generó el lanzamiento de los préstamos del Banco Ciudad para personas que ganen más de $ 2.300 por mes y adquieran un inmueble que no supere los 1.700 dólares el m2.
En tanto, fuentes del Banco Nación comentaron a ámbito.com que la línea de préstamos hipotecarios vigente que dispone la entidad otorga un promedio de 40 a 45 millones de pesos por semana. Sostienen que cuentan con la tasa de interés más baja de la plaza: 12,75% fija a tres años y que luego se ajusta por el índice de salarios que mide el Indec. Los préstamos tienen un monto máximo de 600.000 pesos (unos 120 mil dólares) y son para una vivienda y de ocupación permanente.
En el mercado se considera que hacen falta instrumentos que alienten las colocaciones en pesos, como por ejemplo depósitos vinculados con la posibilidad de tomar créditos hipotecarios no ya limitado a primera vivienda sino también para oficinas, locales y visto también como una posibilidad de renta. "Esto dinamizaría a la construcción que sin duda beneficia en todos los aspectos al mercado interno", explicaba con entusiasmo un atribulado operador inmobiliario al tiempo que se preguntaba porqué el Gobierno no presenta planes de estas características que incentivan el ahorro.
"Aunque el gesto de la Presidenta de pesificar sus ahorros en dólares que seguramente será imitado por sus colaboradores sea bien recibido por la sociedad, mientras no haya una garantía de que el peso no va a perder su valor frente a la inflación la gente seguirá buscando un refugio en el dólar para sus ahorros", explican en la City.
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