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29 de julio 2008 - 00:00

Los ganadores con el rescate oficial

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Washington - Bank of America, JP Morgan, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y Bill Gross, de Pacific Investment Management, son los ganadores en el proyecto legislativo de rescate del sector residencial que aprobó el Congreso de Estados Unidos la semana pasada. Los perdedores en la iniciativa comprenden a accionistas de Fannie Mae y Freddie Mac, cuyo capital podría erosionarse si el Tesoro de Estados Unidos usa su nueva autoridad para hacerse cargo de compañías patrocinadas por el gobierno. Las acciones de Fannie y Freddie han caído más de 70% en las operaciones combinadas de la Bolsa NYSE de Nueva York este año.

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«Este proyecto de ley les indicó a los inversores que Fannie y Freddie no están garantizadas ni implícita ni explícitamente, pero estamos cerca de ese punto», aseguró Gross.

El proyecto extiende un salvavidas gubernamental para Fannie y Freddie, apuntalando la confianza pública en los dos mayores proveedores de fondos para hipotecas en Estados Unidos y sus u$s 5,2 billones de deuda. Crea un organismo independiente para regular las empresas, lanza un programa de la Dirección Federal de Vivienda para asegurar hasta u$s 300.000 millones en hipotecas y brinda créditos impositivos a compradores de su primera casa en un intento por reducir la existencia acumulada de casas sin vender.

En junio, había una oferta equivalente a 10 meses de residencias nuevas, según una nota de investigación de UBS AG, ligeramente por debajo del récord de 11,2 meses en marzo. Las existencias estaban en 6,5 meses al final del 2006, dijo UBS.

El Congreso aceleró la acción en el proyecto de ley residencial después de que los legisladores añadieron un plan buscado por Paulson, permitiéndole respaldar a Fannie y Freddie. El Tesoro puede ahora comprar acciones de las empresas, las cuales tienen o respaldan la mitad de los u$s 12.000 millones en hipotecas de Estados Unidos. El cambio hizo que el presidente George W. Bush abandonara su amenaza de veto. La necesidad de Paulson de forjar un acuerdo sobre el proyecto de ley gravitó más que el objetivo de los republicanos de restringir la influencia de las compañías en el mercado hipotecario y revirtió la postura del presidente Bush de que el gobierno no garantiza sus activos.

Los intentos del jefe del Tesoro contradijeron la afirmación de su predecesor John Snow en el sentido de que las inversiones en ambas empresas hipotecarias «no están aseguradas» y que éstas compañías no son demasiado grandes como para no quebrar. Los republicanos criticaron la reversión, diciendo que Paulson le daba la espalda a la adherencia del partido al libre mercado.

La iniciativa no fue lo suficientemente lejos para reformar a los prestamistas y dejaría a los contribuyentes con una deuda de «miles y miles de millones de dólares», recalcó el líder republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner.

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