La rueda no dejó de sorprender un poco, pero finalmente resultó casi tan intrascendente como se esperaba, frente a lo que puede llegar a decir en horas Alan Greenspan refiriéndose a la política económica del país. Claro que con el máximo banquero del mundo tan devaluado como está, tras algo más de un año de furiosos recortes en la tasa de interés, es justo reconocer que la de hoy también podría ser otra jornada intrascendente. Si no es así, seguramente esto estaría vinculado más con cuestiones de la política y del poder que con las de la economía. Si es así, el próximo viernes puede ser el día de sorpresas en la semana, de la mano de los últimos indicadores macroeconómicos. Con apenas 1.300 millones de papeles negociados en el mercado tradicional y 1.670 millones en el electrónico, el Dow retrocediendo 0,3 por ciento a 10.115,26 puntos y el NASDAQ 0,17 por ciento, es claro que la rueda fue intrascendente. Si se quiere, uno puede entretenerse con la inesperada caída en la confianza de los consumidores y con el efecto que tuvo este dato sobre un mercado que había abierto con una ligera suba, pero lo cierto es que hacia el cierre ya nadie recordaba este dato, y los índices habían recuperado casi todo lo cedido. Con Waste Management, Home Depot, Starbucks Cofee y una mayoría de empresas reportando números en línea o superiores a lo esperado, no puede sino dejarse de pensar que es una pena que no se aprovechó la posibilidad de una suba, o que el ánimo de los inversores aún sigue negativo. Los rumores de una nueva acción militar en el Golfo, que fueron finalmente desmentidos, se sintieron más por el lado de la moneda y del petróleo que en las acciones.
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