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La Bolsa de Tokio registró una moderada alza, apoyada en los bajos precios en que había quedado gran parte de las acciones tras las caídas de los últimos días. De esta forma, el apetito de los inversores por valores que consideraron «subvaluados» llevó el índice Nikkei a avanzar 0,69 por ciento. Al término de la jornada, el principal indicador del recinto nipón ganó 79,23 unidades y cerró en los 11.449,44 puntos. Sin embargo, el gobierno del primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, lleva varias semanas sin aportar un incentivo claro a los inversores para comprar, lo que, en opinión de los analistas, impide que el Nikkei supere aún los 12.000 enteros. Lo mejor de la rueda pasó por el ascenso de 4,62 por ciento en los papeles de Nomura Holdings, seguido por Daiwa (+3,86%), Yamaha Motor (+3,62 por ciento) y Matsushita Electric (+2,65 por ciento).
Londres
Pese al pesimismo que despertó en la mayoría de las Bolsas del mundo la advertencia de menores resultados hecho por la compañía finlandesa Nokia, el recinto londinense finalizó la jornada de ayer en terreno positivo. La auspiciosa apertura de Wall Street logró mantener el índice FTSE 100 en alza, llevándolo a registrar una leve mejora de 0,13%. Inclusive el sector de telecomunicaciones terminó en ascenso. En este sentido, las acciones de Vodafone subieron 2,5 peniques, hasta 99,5 peniques, mientras que las de British Telecom ganaron 10,5 peniques y concluyeron a 279 peniques. La tendencia se repitió en el sector tecnológico, donde el diseñador de chips ARM avanzó 10,5 peniques, seguido por los títulos de Logica que treparon 3 peniques. El sector más perjudicado de la sesión fue el farmacéutico. GlaxoSmithKline perdió 49 peniques, a la vez que los papeles de su rival AstraZeneca retrocedieron 30 peniques.
San Pablo
Lo irónico es que el Bovespa arrancó la mañana con una suba de 0,6%. Irónico porque a partir de ahí el mercado se desbarrancó y para cuando sonaba la campana de cierre el índice quedaba en 12.210,49 puntos, mostrando una caída de 3,09%. Pero si esto pude parecer malo, qué decir del derrumbe del real, que cerró en 2,712 por dólar, el mínimo de los últimos siete meses y medio. De más está decir que los títulos de la deuda sufrieron de igual manera. Al momento de buscar algún motivo para explicar el porqué del cambio de humor tan violento de un día para otro, la verdad es que no se pudo identificar nada concreto. Por lo pronto, el fracaso del gobierno con su última colocación de títulos fue más efecto que causa. Rumores, en cambio, circularon muchos, desde una inminente baja en la calificación hasta una carrera de las empresas para cubrirse por los u$s 2.000 millones que deberán pagar este mes.
Otra rueda, otra baja y un nuevo récord de mínima para lo que va del año. La cantinela ya resulta aburrida para quienes siguen la inversión de riesgo chilena. Motivos locales para explicar por qué el IPSA perdió 1,46%, cerrando en 89,78 puntos, la verdad es que no hubo ninguno. Es cierto que la situación económica es más complicada que en el pasado, especialmente a raíz de la crisis que se vive en la Argentina y Brasil, y que las lluvias de la última semana serán un duro golpe a la economía real, pero ésta sigue siendo la joya de Latinoamérica, al menos en cuanto a la disciplina fiscal y monetaria. Se puede culpar a las ventas de ADRs, pero esto no basta como explicación, especialmente porque el peso cayó a 664,7 por dólar. Lo peor es que el volumen creció, aun tomando en cuenta que de los casi u$s 34 millones operados 70% correspondió a LanChile. Ya casi se puede decir que no hay horizonte.
México



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