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La Bolsa de Tokio cayó a su nivel más bajo en un mes y se encuentra cerca de la barrera de los 11.000 puntos, luego de que ayer fuera arrastrada por las bajas en las acciones de empresas tecnológicas. Así, el índice Nikkei perdió 122,38 unidades (-1,07 por ciento) y cerró en los 11.327 enteros. El recinto nipón mantuvo una tendencia descendente durante las últimas semanas, ya que se vio contagiado por la debilidad de Wall Street y las recurrentes bajas en los títulos de las firmas de alta tecnología. Entre los perdedores de la rueda se ubicaron Mazda (-2,25 por ciento), Sanyo (-2,91%), Sharp (-2,7%) y la casa de valores Daiwa (-2,63%). Del otro lado, entre los escasos ganadores sobresalió el desempeño de Sony (+2,66 por ciento), Honda (+1,87%) y Toyota (+2,77%).
La incertidumbre sobre los resultados de las grandes empresas afectó a la Bolsa de Londres que ayer finalizó con una marcada baja. El índice FTSE 100 se contrajo 83,1 puntos, equivalente a 1,68%, y cerró en las 4.851,7 unidades. Lo peor de la jornada pasó por las compañías petroleras, de telecomunicaciones y farmacéuticas. El descenso en los precios del petróleo provocó que tanto Shell como British Telecom terminara con caídas de 16,5 y 9 peniques, respectivamente. Entre las farmacéuticas se destacó el retroceso de 3 peniques en las acciones de AstraZeneca, mientras que su rival GlaxoSmithKline perdió 9 peniques. La tendencia se repitió por el lado de las firmas de telecomunicaciones y alta tecnología. Entre las mayores perjudicadas se ubicaron Vodafone y British Telecom, como así también el fabricante de chips ARM.
Posiblemente las cosas sean hoy bastante mejor que lo vivido en la última rueda. Al menos esto es lo que sugirió la recuperación que tuvieron los títulos públicos tras el cierre accionario, cuando se supo que el Senado aprobaba finalmente la demorada extensión del CMPF hasta fines de 2004. En particular, lo que podría beneficiar a los accionistas es que se mantiene la excepción para la inversión bursátil de ese impuesto. De todas maneras, nada hará olvidar que fue una pésima jornada, no tanto desde lo bursátil, ya que el Bovespa cedió sólo 0,63% para cerrar en 12.132,98 puntos, sino desde el frente cambiario. Tras conocerse el fracaso en la colocación de los contratos de futuros de cambio para diciembre de 2002 por parte del gobierno, la moneda sufrió un nuevo desplome, de 3%, cayendo a 2,795 por dólar, el mínimo desde el 21 de setiembre del año pasado, cuando rompió todos los récords. Lo bursátil quedó a la cola.
México
Si se apuesta a que el mercado norteamericano no se recuperará realmente de aquí a fin de año, la rueda de ayer se puede tomar como positiva, porque ratificó el "desenganche" de las acciones aztecas. Lamentablemente (para los comprados), en este caso tuvimos como saldo una merma de 0,89%, que llevó al IPC a cerrar en 6.801,65 puntos. Las últimas cuatro ruedas han visto cómo el índice diletaba en torno a la línea de los 6.800, reflejando (en especial si tomamos en cuenta los bajos volúmenes negociados) el desinterés de los inversores. Esto de por sí no es enteramente malo, ya que las jornadas previas a éstas fueron de fuertes bajas. La duda es qué seguirá al descanso que parecen estar tomándose las acciones. El peso, que podría haber aportado algo más, quedó sin cambios, en 9,685 por dólar. Es malo que un mercado para prosperar deba alimentarse de las desgracias de los demás, pero así parece ser.



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