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Lo cierto es que esta vez como tantas no hubo un porqué y eso es lo más descorazonante: un mercado que cae por su propio peso, sin necesidad de noticias negativas. Lo peor pasó por los laboratorios y las empresas biotecnológicas, tradicionalmente uno de los mejores refugios en tiempos de incertidumbre, pero esta vez los inversores optaron directamente por lo "más seguro", volcarse hacia los bonos del Tesoro cuya tasa a 10 años cayó a 4,979%. Son tiempos duros y muchos apuestan a que seguirán siéndolo al menos hasta fin de mes.