San Pablo (ANSA) - El gobierno de Brasil anunció ayer un recorte de gastos de más de 11.000 millones de dólares en el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y un aumento de impuestos al crédito y a las transacciones financieras. El anuncio lo hizo el ministro de Economía, Guido Mantega, para recuperar los 22.000 millones de dólares que recibía hasta 2007 por el «impuesto al cheque», cancelado por la oposición en el Senado en noviembre pasado. «El recorte será en los tres poderes. Todo el mundo deberá ajustarse el cinturón. Las reducciones se darán en los costos de mantenimiento y en las inversiones», dijo el ministro en conferencia de prensa junto a su colega de Planificación, Paulo Bernardo.
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El presidente Lula postergó hasta el próximo lunes sus vacaciones que tenía previsto tomarlas a partir de ayer para reunirse con los ministros Mantega y Bernardo, y delinear los nuevos ingresos, de cara a la votación del Presupuesto 2008 en febrero por el Congreso. «El ajuste es una forma de preservar el equilibrio fiscal de manera de mantener el superávit primario», afirmó Mantega.
El paquete de medidas, además del recorte del gasto en los tres poderes de la república, incluye el aumento de 0,38 de punto porcentual en la alícuota del Impuesto sobre las Operaciones Financieras (IOF) en las transacciones de crédito tanto para empresas como para personas físicas. Las excepciones del aumento de impuestos serán los títulos y las acciones que se cotizan en la Bolsa de Valores de San Pablo, el Bovespa. Consultado sobre si el crédito se encarecerá en Brasil con el aumento de este impuesto, que afectará a préstamos personales, de automóviles e hipotecarios, Mantega dijo: «Lo que puede ocurrir es una caída de 1,5% en el crédito existente en el país, que en lugar de crecer a 25%, crecería a más de 23%».
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