Machinea: ''Sin el FMI no se acordará con Club de París''
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La Bolsa no pierde la fe a pesar de los furcios de Trump
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El petróleo volvió a subir y el Brent trepó a u$s111,43 por la tensión en Medio Oriente
El ex funcionario
de De la
Rúa advirtió
además por la
suba del gasto,
que en la
región encabezan
Venezuela
y la Argentina.
Machinea citó los ejemplos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, que nacionalizaron los recursos naturales -en estos casos, petróleo y gas- o hicieron cambios en sus reglas de exportación.
«El petróleo valía 20 dólares (el barril) y ahora está a 90 dólares. El problema es cómo se hace la ruptura. Pero era casi natural para acompañar el proceso de cambio de los precios de algunas materias primas», insistió.
La región se enfrenta a una «enorme oportunidad» a raíz del alza de los precios de las materias primas y el aumento de la demanda de China y la India, pero debe agregarles «valor y conocimiento a fin de crear las bases para un crecimiento sostenible a mediano plazo».
Bolivia decidió nacionalizar en mayo de 2006 primero los yacimientos de gas -determinación que afectó principalmente a la estatal brasileña Petrobras-, y luego comprar en mayo de 2007 dos refinerías que habían sido privatizadas por la empresa brasileña a fines de 1999. Venezuela elaboró una ley de nacionalización que le asegura la mayoría accionaria en todas las asociaciones y contratos petroleros que operan en el país, y que condujo en junio pasado a la expropiación de filiales de dos petroleras estadounidenses y una canadiense.
En Ecuador se modificó una ley vigente desde 2006 que redujo de 50% a 1% las ganancias extras de las petroleras extranjeras por el alza de la cotización del oro negro.
Machinea se congratuló, además, de que América latina haya «dejado atrás el populismo, al menos en la macroeconomía». No obstante, subrayó que el gasto público ha crecido 30%-40% por año, especialmenteen Venezuela y en la Argentina, así como en Bolivia, aunque el alza es inferior a la de 10 o 15 años atrás.
«Estamos aprendiendo de los errores del pasado; hemos sido más ordenados, pero no hemos creado una institucionalidad macroeconómica. La única que existe es la de Chile», subrayó.
Pero aunque en los cuatro últimos años la pobreza y la indigencia han disminuido, hoy «tenemos más pobres que en 1980» y 200 millones de personas viven aún por debajo de la línea de pobreza en la región más desigual del mundo.



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