10 de septiembre 2002 - 00:00

Mario Blejer reflotó ayer su enfrentamiento con Lavagna

El ex presidente del Banco Central Mario Blejer volvió a insistir en la necesidad de conseguir una «verdadera independencia» para la institución. Y aseguró que éste es un reclamo que también pone por delante el FMI para llegar a un acuerdo con la Argentina.

En una entrevista concedida a la publicación especializada inglesa «Central Banker», Blejer reconoció que su retiro del BCRA respondió a diferencias que mantenía en este y otros temas con el ministro de Economía, Roberto Lavagna.

«El creía que en un momento tan delicado era necesaria una sola cabeza que coordine, pero yo tengo otra visión»,
aseguró. Además, realizó un repaso a su gestión, que se extendió entre enero y junio pasados y se manifestó optimista respecto de la posibilidad de mantener el tipo de cambio estable en los niveles actuales. «Con el paso del tiempo, la gente volverá a confiar en el sistema financiero», aseguró.

• Pedido

Periodista: ¿Por qué aceptó hacerse cargo del Banco Central en enero?

Mario Blejer:
No estaba seguro de aceptar la presidencia, pero me pidieron que buscara solucionar el problema. Creí que había posibilidades de evitar las peores consecuencias de medidas como el default y la devaluación. La peor hubiera sido la irrupción de la hiperinflación.

P.: ¿Por qué se tomó la decisión de que el Central interviniera en el mercado de cambios?


M.B.:
El objetivo de la política cambiaria era evitar una rápida devaluación, pero no fijar un nuevo tipo de cambio. De un tipo de cambio de 1 a 1 se pasó primero a $ 1,40 y luego se saltó hasta $ 3,60/$ 3,70. Por supuesto, no se logró controlar. Pero buscamos evitar una devaluación extremadamente rápida y desorganizada con venta de reservas. Utilizamos cerca de u$s 2.000 millones para estabilizar, cerca de 12%-15% del total. De hecho, lo que utilizamos para intervenir en el mercado es menos de lo que tuvo como destino el pago de deudas con organismos internacionales, unos u$s 2.500 millones.

P.: ¿Cree que la convertibilidad tenía debilidades que indefectiblemente terminarían destruyéndola?


M.B.:
Este régimen monetario, como cualquier otro, debe complementarse con una serie de políticas consistentes. El inconveniente fue un régimen de caja de conversión muy estricto, junto a un déficit fiscal que debía financiarse de alguna manera. El problema es que el ahorro doméstico es muy pequeño para el nivel de inversión que necesitaba la economía para crecer. Y sin crecimiento, resultó imposible sostener la convertibilidad con déficit fiscal simultáneamente. Por eso, el régimen cambiario se volvió insostenible.

• Paso del tiempo

P.: ¿Cómo puede restaurarse la confianza en las instituciones argentinas y en la moneda?

M.B.:
Sólo con el paso del tiempo. Hacen falta tres cosas: tener los bancos abiertos, que la inversión financiera tenga altos rendimientos y mantener más o menos estable el tipo de cambio. Hay un punto en donde la codicia supera al pánico, en el cual la gente cambia su postura y vuelve a los bancos.

P.: ¿Cuáles fueron los motivos para su renuncia?


M.B.:
En términos de política, tuve una serie de diferencias. No con el presidente de la Nación, sino con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien tiene una concepción diferente de la mía en lo que se refiere a la concepción de un Banco Central independiente. Tuvimos algunos encontronazos por ese motivo. Además, necesitábamos cierto grado de protección legal para avanzar en la reestructuración bancaria. Pero en este tema también tuve diferencias con el ministro y, finalmente, preferí renunciar.

P.: ¿Su partida afectó la independencia del Banco Central?


M.B.:
Tuvo un efecto positivo, ya que puso el tema de la independencia en el centro de la discusión. Por ejemplo, el FMI remarcó esta cuestión como clave dentro de cuatro puntos en los que debía avanzar el gobierno argentino. Y el consejo de notables que visitó el país hizo lo propio.

P.: ¿Cómo quedó su relación con el gobierno?


M.B.:
Muy bien, porque no hubo peleas. El problema fue sólo con Lavagna, quien cree que en un momento de crisis como el actual el concepto de coordinación es más importante que el de independencia. Simplemente, él cree que hace falta una sola cabeza para coordinar, pero subestima el concepto de la independencia de las instituciones.

P.: ¿Cuál fue su mayor logro durante la gestión en el Banco Central?


M.B.:
En realidad, lo que pudimos evitar. Considerando el nivel de devaluación, el quiebre de contratos y la pesificación asimétrica, haber tenido una inflación que no superó 40% fue muy importante. Se evitó no sólo la hiperinflación, sino también el colapso bancario. Además, pudimos recrear el mercado monetario emitiendo bonos propios pese al colapso de la deuda pública. Se trata de logros modestos, pero que ayudaron para prevenir una crisis mucho más profunda.

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