Desde que designaron a Martín (II) Lousteau próximo ministro de Economía, nunca se entrevistó con Martín (I) Redrado. Sí hablaron por teléfono cuestiones formales, saludos (antes, claro, se cruzaban por los créditos devueltos del Banco Provincia al BCRA por un salvataje pasado). Hoy, los «martines» boys, el golden y el silver, se reunirán para organizar una metodología de trabajo en común, evitar conflictos futuros (para no repetir incidentes tipo Roberto Lavagna-Alfonso Prat-Gay) y, sobre todo, advertirse por la herencia recibida en materia fiscal. A ninguno de los dos, menos a Lousteau por nuevo, le gusta el desmadre del gasto en que incurrió Néstor Kirchner: bajar a la mitad el exceso de 50% de este año es insuficiente como noticia, aun para un heterodoxo.
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