Más automotrices sienten el impacto de la crisis
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También el grupo alemán BMW anunció este fin de semana paros en su producción. En la planta de la ciudad oriental de Leipzig hoy mismo se dejó de ensamblar automóviles por cuatro días como consecuencia de las negativas cifras de ventas.
El grupo calcula que la paralización en esa planta afectará al ensamble de 2.800 vehículos de los modelos Serie 1 y Serie 3 y al trabajo de 2.600 operarios, que sin embargo no tendrán reducciones de sus ingresos, sino que se aprovechará para reducir horas extras acumuladas.
En septiembre el volumen de ventas de sus tres marcas - BMW, Mini y Rolls-Royce - descendió un 14,6 por ciento hasta los 121.000 vehículos.
Por su parte, el grupo alemán Volkswagen, el mayor fabricante automotor europeo, ha reconocido que tendrá que tomar duras medidas para hacer frente a la crisis y que 2009 será un año "muy difícil" para todo el sector y para la propia empresa.
Pese a ello, la semana pasada recalcó que pretende dejar intacta la dotación de la empresa y a diferencia de otros fabricantes automotores, no corregirá a la baja sus pronósticos porque sigue convencido de poder alcanzar en 2008 su objetivo de superar las cifras de ventas de 2007.
Sin embargo, la prosperidad no acompaña a todas las marcas del grupo - Volkswagen, Audi, Seat, Skoda, Bentley, Bugatti, Lamborghini, y camiones Volkswagen- y la española Seat y la checa Skoda ya han notificado recortes de producción.
La crisis en la industria automotriz avanza a pasos agigantados. Hace días, la estadounidense General Motors (GM), dueña de Opel, comunicaba recortes como respuesta a la crisis financiera.
La italiana Fiat había advertido previamente de que "en el peor de los escenarios" podría sufrir una marcada caída de sus ganancias en 2009, ya que los pronósticos de la ganancia operativa para este año se ubicarán en el nivel inferior del rango proyectado de entre 3.400 y 3.600 millones de euros (entre 4.400 y 4.600 millones de dólares),
Del mismo modo, la francesa Renault espera una drástica caída en las ventas de automotores, con un descenso este año del 8 por ciento respecto de las ventas de 2007.
Hoy mismo, Toyota, líder de la industria automotriz japonesa, anunció que en el trimestre de julio-septiembre sufrió el primer retroceso de ventas de vehículos en los últimos siete años causa de la desaceleración económica internacional.
La crisis ha alcanzado también al sector de los proveedores, que ahora protagonizan una lucha abierta por sus clientes.
El grupo alemán Bosch, por ejemplo, ofreció una pausa obligatoria a 400 empleados de su fábrica de Reutlingen, cerca de Stuttgart.
Igualmente, el fabricante alemán de neumáticos y componentes para automóviles Continental reconoció hoy que está estudiando posibles recortes. "Probablemente tendremos que reducir la producción", dijo hoy una portavoz en Hannover.




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