19 de agosto 2004 - 00:00

Más desencuentros con los acreedores

Nuevos cortocircuitos se produjeron ayer entre los bonistas extranjeros y el equipo económico. El detonante fueron versiones cruzadas alrededor de una reunión programada para hoy del banco que actúa como asesor financiero del Comité Global de acreedores, Bear Stearns, y las tres entidades que actúan en el sindicato que avanza con la renegociación de la deuda (Merrill Lynch, Barclays, UBS).

Aunque no se aclaró el objetivo del encuentro, previsto en las oficinas de Bear Stearns en el midtown de Nueva York, la intención del gobierno es comenzar a acercar posiciones con los acreedores más duros.

No estaba prevista la presencia de ningún funcionario argentino.


Sin embargo, directivos del comité de bonistas daban ayer por la tarde como segura la cancelación de la reunión. «Sin darnos explicaciones, los bancos nos dijeron que se suspendía», explicaron.

Claro que la versión que daban a la misma hora altas fuentes del palacio de Hacienda era distinta: «El encuentro está firme y fue pedido por Bear Stearns. No se planteó suspenderla pero, eso sí, no participarán funcionarios locales», explicaron.

Más allá de la confusión, lo que no se pudo tapar son las diferencias que existen entre el equipo económico y los bancos asesores sobre los pasos por seguir para lograr una mayor aceptación de la oferta que la Argentina puso sobre la mesa.

Estas desinteligencias pasan, entre otras cuestiones, por la forma de abordar a los acreedores y convencerlos de que ésta es la mejor propuesta que está en condiciones de realizar la Argentina, al menos según lo que repiten en el equipo económico.

En los últimos veinte días, el sindicato de bancos mantuvo una serie de reuniones con fondos de inversión de los Estados Unidos. El objetivo pasó, más que nada, por escuchar las inquietudes de los acreedores y las eventuales mejoras que deberían introducirse en la oferta de reestructuración para conseguir una mayor aceptación.


Asimismo, se multiplicaron los rumores sobre el malestar de las propias entidades que integran el sindicato asesor del gobierno, ante la negativa de Roberto Lavagna de incluir una mejora de la oferta. Sin embargo, se estima que los tres continuarán hasta que finalice todo el proceso de renegociación.

En la reunión programada para hoy no fueron incluídos los miembros del Comité Global, que presiden el italiano Nicola Stock y el estadounidense Hans Humes. La entidad representa a acreedores de la Argentina en todo el mundo, con acreencias por cifras superiores a los u$s 37.000 millones.

Una de las principales quejas de este grupo pasa por la falta de voluntad negociadora del gobierno, más allá de las exigencias para que haya una mejora sustancial de la oferta presentada en junio por el gobierno. Entre otras cuestiones,
los acreedores extranjeros reclaman un pago en efectivo de u$s 5.000 millones como «endulzante» para quienes acepten la propuesta.

Lavagna, sin embargo, prefiere por ahora mantenerse firme. Y aclara que no habrá más negociaciones con los bonistas, sino que será el mercado el que deberá definir si acepta lo que propone el gobierno.

La respuesta de los bonistas fue hasta ahora muy agresiva. «Que ni se molesten en hacer el road-show», había señalado Humes a este diario en un reportaje a fines de la semana pasada.
De esta forma, dejó claro que el ánimo entre los inversores del exterior es muy negativo. La posición se endureció tras la decisión del gobierno de dejar en suspenso el programa con el FMI hasta fin de año.

Una de las posibilidades que manejan en Economía es utilizar los u$s 1.450 millones que se destinarían para el Fondo hasta fin de año a darle un pago cash a los acreedores. Pero para ello sería necesario cerrar las revisiones del acuerdo en los próximos 45 días para darle a ese dinero un destino distinto de las arcas del organismo.

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