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12 de marzo 2008 - 00:00

Más para gastar: le quitan a la soja 1.200 millones de dólares

Martín Lousteau anunció ayer un plan para intentar frenar el avance de la soja. Habrá cambios en las retenciones: el impuesto será mayor a medida que suban las cotizaciones. Alcanza tanto a los granos como a sus derivados. A los precios actuales, las medidas implican una fuerte suba de retenciones para la soja (también para el girasol) contra una muy ligera caída para maíz y trigo. El gobierno pasará a recaudar como mínimo u$s 1.200 millones más este año. Si no se lo gastan, algo que difícilmente ocurra, el superávit podría trepar a 4%. Se hizo una promesa de dudosa credibilidad: mantener el esquema por 4 años. Lo que se busca es que los productores ganaderos dejen de pasarse a la soja. Pero el sector de la carne está peor, directamente con cupos a la exportación. Sirve poco el plan para contener una inflación de 20% que existe hoy en el país. El alza de más de 20% en el costo de vida no está generada por la suba mundial de los commodities.

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El ministro de Economía, Martín Lousteau, lanzó ayer un nuevo y polémico esquema de retenciones móviles para las exportaciones agrícolas, el cual repercutirá en fuertes subas sobre los derechos que pagan soja, girasol y sus subproductos, a cambio de leves bajas para el maíz y el trigo.

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El beneficio impositivo que tendrá el gobierno nacional ascendería a unos u$s 1.200 millones anuales, según el cálculo oficial (aunque los productores estiman u$s 2.400 millones) producto de incrementos de 9,1% en la retenciones a la soja (treparán a 44,1%) y 7,1% al girasol (se ubicarán en 39,1%) -en promedio y de mantenerse las cotizaciones actuales de estos granos-. Como contrapartida, la disminución para los aportes de trigo y maíz, de 0,9% y 0,8% respectivamente -pasarán a tributar 27,1% y 24,2%-, equivaldrían a menos de u$s 100 millones. La ganancia que recibirá la administración de Cristina de Kirchner sería equivalente a entre uno y dos meses extra de recaudación por retenciones, ya que en enero y febrero pasado éstas significaron $ 2.600 millones y $ 2.525 millones respectivamente.

La novedad del esquema que ayer Lousteau intentó presentar como una buena noticia para el agro -el campo se encargó rápidamente de rechazarla (ver aparte)- es la movilidad que tendrán a partir de ahora y por los próximos cuatro años los derechos de exportación. Las variaciones estarán vinculadas con las oscilaciones en la cotización que cada grano tenga en el mercado internacional (ver infografía).

«Es la primera vez que las retenciones bajan cuando las cotizaciones suben, como el caso del maíz y el trigo», afirmóLousteau al dar el anuncio, sin abundar en que existe una clara tendencia alcista en los mercados de granos. Ayer la soja en Chicago cerró a u$s 510 la tonelada, en tanto que Buenos Aires sufrió la ola de rumores de la medida que fue anunciada a las 19 y tuvo muy pocas operaciones. Finalmente, la oleaginosa terminó la jornada con una caída de 2,83% para la posición marzo, a $ 1.030 por tonelada. Una clara señal había surgido desde la Secretaría de Agricultura, que dispuso por la mañana un sorpresivo cierre del registro de exportaciones de granos por 48 horas.

  • Alza previa

  • La medida oficial surge cuatro meses después de la última alza aplicada sobre las retenciones agrícolas. El 7 de noviembre pasado había sido el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el encargado de informar subas de entre 5% y 10% para granos y subproductos. En ese entonces, el beneficio calculado para las arcas nacionales fue de u$s 1.500 anuales. Finalmente, fue de más de $ 2.000 millones. Lousteau argumentó ayer que uno de los principales objetivos de la medida es «detener el avance de la sojización», en tanto que explicó que aspira a «desacoplar los precios internacionales de los valores internos», para evitar un alza en estos últimos, y asegurar el abastecimiento dentro del país. Acompañado por el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza -no emitió palabra y se limitó a asentir con su cabeza durante el anuncio realizado en Casa de Gobierno-, Lousteau también hizo saber que los cambios tendrán como contrapartida «acciones focalizadas para superar cuellos de botella en las distintas cadenas productivas y alentar inversiones y una producción mayor».

    Sin embargo, desde el campo entienden que se trata de una medida con fines recaudatorios únicamente, según coincidieron las fuentes del agro consultadas por este diario.

    Al difundir el nuevo « esquema de retenciones móviles», el gobierno se encargó de delinear las ventajas que debería contener el nuevo sistema, puntualizando que se «reducirán presiones inflacionarias»; se « incentivará la producción de maíz y trigo», insumos básicos de la cadena agroalimentaria; se « generará mayor certidumbre a largo plazo»; y se «estimulará la generación de valor agregado», con una «ampliación de la brecha de derechos de exportación entre productos primarios y subproductos».

    Al hacer hincapié en que con esta suba de retenciones «se detiene el proceso de sojización», Lousteau se amparó en la cuestionable hipótesis de que a partir de ahora se beneficiará la producción de carne y la de leche, que compiten con la oleaginosa y hoy sufren fuertes crisis que levantan al campo en pie de guerra.

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