El gobierno anunció ayer un aumento promedio de 40% en las asignaciones familiares, que se liquidará a partir de los salarios de agosto, y se percibirá en setiembre. Según el gobierno, se beneficiará 80% de los asalariados.
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Este incremento fue presentado luego de una reunión en la Casa de Gobierno, que encabezó el presidente Néstor Kirchner y en la cual participaron el secretario general de la CGT, Hugo Moyano; el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el de Economía, Miguel Peirano; y el titular de la ANSeS, Sergio Massa. El objetivo sería sostener el crecimiento del consumo, lo cual implica un costo fiscal de $ 1.200 millones anuales, según los cálculos oficiales.
De esta forma, a poco más de dos meses de las elecciones presidenciales y a un ritmo de un anuncio por semana, el gobierno dio a conocer más medidas que apuntan a dinamizar el crecimiento del consumo interno, a las cuales destinará, en conjunto, casi $ 4.700 millones. Este dinero se volcará a la economía casi en su totalidad en los últimos cuatro meses del año, lo que generará fuertes presiones inflacionarias.
Es que a estos $ 1.200 millones que destinará a aumentar las asignaciones se debe sumar la rebaja de Ganancias para los asalariados, aprobada por el Congreso y que suma $ 1.500 millones, y el nuevo ajuste a los jubilados, que impactará con otros $ 1.900 millones en las cuentas públicas.
Obviamente, tras el anuncio, Moyano elogió la medida pero dijo que el aumento es insuficiente, al considerar que las asignaciones deberían representar «30% del salario».
Vocero
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, ofició ayer de vocero en la Casa de Gobierno, y precisó que, a partir de setiembre próximo, quienes tengan un sueldo de hasta $ 2.000 pasarán a cobrar de $ 72 a $ 100 mensuales por hijo.
Además, por haberes de $ 2.000 a $ 3.000 los trabajadores cobrarán $ 75 pesos por hijo (de los $ 54 que percibieron hasta este mes) y en los casos de sueldos de $ 3.000 a $ 5.000, percibirán $ 50 por mes por cada hijo.
Tomada destacó, en una conferencia de prensa ofrecida en la Casa de Gobierno, que esta medida beneficia a 3 millones de hijos de trabajadores, y 110 mil jubilados y pensionados.
Actualmente, el salario por hijo involucra a unos 3 millones de niños y hay 1,5 millón de trabajadores que cobran el salario familiar prenatal.
El funcionario detalló que «80% de los trabajadores cobra asignación en forma directa» y destacó el alcance de este incremento en las asignaciones por hijo discapacitado, que será desde el mes que viene de $ 400 (para salarios de mil a dos mil pesos), $ 300 (para ingresos de $ 2.000 a $ 3.000), y $ 200 (de $ 3.000 a $ 4.000 de sueldo).
Las asignaciones extraordinarias, como el caso de nacimiento, matrimonio o adopción, no serán modificadas.
Según Massa, el incremento anunciado ayer se financia con «recursos genuinos del sistema de seguridad social».
Por su parte, a Miguel Peirano le tocó la responsabilidad de explicar el costo fiscal de la medida. Dijo que el incremento significará, para las cuentas fiscales, una erogación mensual adicional de $ 100 millones, de los cuales $ 90 millones corresponden a activos y $ 10 millones a jubilados y pensionados por hijo discapacitado.
El costo fiscal para este año rondará así los $ 400 millones, cifra que subirá el año próximo a $ 1.200 millones, según los cálculos de Peirano.
El titular del Palacio de Hacienda dijo que el incremento «se enmarca en la lógica de las decisiones económicas de favorecer la recuperación del poder adquisitivo, dinamizar el consumo y lograr que el crecimiento económico tenga impacto directo en el sector de los trabajadores».
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