"Más histeria que pruebas por lavado"
-
Inflación: el Gobierno espera que siga bajando, aunque reconoce ajustes pendientes en precios relativos
-
Semana Santa 2026: viajaron más de 2,8 millones de turistas, pero cayó 18,9% el gasto total
Así, para ellos la Argentina es la más corrupta (cada vez que una organización tan poco seria como Transparency International publica una lista confeccionada con criterios ampliamente descalificados); la más impune (cada vez que Garzón cita a ciudadanos argentinos a declarar ante sus tribunales). Ahora tienen un nuevo motivo de felicidad: la Argentina es la más lavadora (bandera que les permite recuperar bríos para su lucha cotidiana por el centimetraje del papel impreso, aunque sea a costa del prestigio de nuestro país en el mundo).
Sorprende que un gobierno que ha hecho de un salvataje una divisa (blindaje 2001) albergue a estos admiradores de Fidel Castro (Argentina, la más lamebotas) dispuestos a minar otro elemento de la «herencia recibida» que le permitió a la Argentina sortear sin corrida bancaria un año de desaciertos. Fue la política monetaria del Banco Central, su autonomía y la estabilidad en el cargo de su presidente lo que mantuvo a nuestro país al abrigo de la irresponsabilidad y la demagogia de estos nuevos héroes mediáticos.
Thomas L. Friedman, prestigioso columnista del diario «The New York Times», en 1999 publicó su libro «Tradición versus innovación» (récord de ventas en su país). En la página 444 puede leerse: «Una razón importante por la cual a la Argentina le ha ido mejor que a Brasil en años recientes es que una buena parte de su sistema bancario está en manos de los mejores bancos internacionales».
Tendencia peligrosa
La contemporaneidad de la casi cesación de pagos argentina con la crisis bancaria turca de diciembre pasado llevó a Steve Hanke de la John Hopkins University a afirmar que «con un régimen de convertibilidad y sin prestamista de última instancia, nada de esto hubiese sucedido (en Turquía). En realidad, los bancos se habrían visto forzados a sanear su comportamiento como lo han hecho desde 1991 en la Argentina».
Por todo esto creo que el gobierno debe modificar la peligrosa tendencia de permitir que cualquier elemento de impacto mediático coyuntural afecte los intereses estratégicos de la Argentina.




Dejá tu comentario