19 de agosto 2004 - 00:00

Más interesados en Shell

La empresa Shell parece encaminada a desaparecer del país. Por un lado, decisión de la casa central (ya que se está apartando de la región) y, por el otro, debido al interés de otros competidores por adquirir la sucursal argentina.

Ya trascendió que el mismo gobierno local, pensando en la empresa «testigo» ENARSA, había revelado voluntad para incorporar a Shell a su activo, pero en los últimos días abundaron otros pretendientes: la empresa estatal venezolana, según manifestó uno de sus más altos funcionarios -en un proyecto para nada alejado del Estado argentino-, también se habla de Total y, la oferta más concreta, habría sido la de Petrobras. Todo, sin embargo, aún sigue confuso.

• Entrevista

Nadie podrá desmentir que, tras los primeros sondeos oficiales, hubo luego una entrevista del titular de Shell con el secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, a su propio pedido y en su despacho, quien, como todo el mundo sabe, es una suerte de polirrubro en Infraestructura, ya que para el ministro Julio De Vido es su mano derecha no sólo en el área específica que conduce sino también en política (organiza actos proselitistas), en Economía (preside un grupo de pensamiento), en cuestiones técnicas, como la creación de fideicomisos, o en negociaciones clave, como la compra de fueloil a Venezuela (de ahí el vínculo con Pdevesa).

Aunque la entrevista no parecía seria como encuentro de compraventa -nadie sabe cómo el Estado argentino, a través de ENARSA, podría comprar Shell-, sí hubo interpretaciones políticas, ya que inversores de Gran Bretaña y Holanda imaginan presiones para la liquidación de la empresa. En esa línea, no habría sido prudente la declaración de Moreno vinculada al presunto «pasivo ambiental» de Shell, algo semejante a tratar de bajar el precio cuando ni siquiera se hizo una oferta.

• Vinculación

Nadie deja de enlazar este movimiento de Moreno con el manifiesto interés del gobierno venezolano por la cadena de surtidores de Shell (no se conoce su opinión sobre la refinería), ya que no se ignora el vínculo del funcionario argentino con Alí Rodríguez, titular de Pdevesa y quien en el pasado operó en las guerrillas de su país.

Eso, claro, lo deben observar los responsables de Petrobras, quienes al parecer son los que han desarrollado una propuesta concreta para adquirir Shell, más allá de los inconvenientes que deberían sortear en la Argentina para consumar esa compra.

¿Le admitirá el gobierno Kirchner una ampliación tan grande de su negocio petrolero a Petrobras en la Argentina? (sobre todo, luego de las duras críticas que le infirió a la compañía a través del canciller Amorim, como si él tuviera responsabilidad sobre esa empresa).

No sólo el Presidente objetaría la operación; también posiblemente la Secretaría de Defensa de la Competencia. Se requiere, entonces, otro tipo de negociaciones.

Mientras, los de Total también participan para ver si cuelan en la compra, pero hasta el momento no se conoció la seriedad de su proposición.

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