El Banco Central tomará hoy nuevas medidas para reducir las tasas de interés. «Vemos que los únicos que toman fondos a través de pases activos son los bancos extranjeros. Queremos que las entidades locales también lo hagan», señalaron en la institución.
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Las tasas cerraron la semana en niveles muy elevados. La interbancaria («call money») cerró en 12,75%, pero preocupó aún más la evolución de la BADLAR. El costo que pagaron los bancos por plazos fijos mayoristas (más de un millón de pesos) trepó hasta 14,68%, prácticamente el doble del nivel de hace tres meses.
La intención oficial no es que retorne a niveles anteriores a la crisis, pero sí a valores que oscilen entre 11% y 12%. El aumento en el costo de captación de los bancos ya se está trasladando de lleno al público.
Según estiman en el BCRA, los bancos tienen un «sobreencaje» cercano a los $ 1.000 millones. La mayor parte -advierten en el Central- corresponde a bancos extranjeros. Por eso, la expectativa es que en esta segunda quincena de setiembre salgan a desprenderse de parte de esos pesos y ello ayude para disminuir las tasas.
Por lo pronto, lo sucedido con otras variables del mercado financiero permite cierto margen para el optimismo. El dólar cayó hasta $ 3,17 en el mercado minorista, mientras que los bonos tuvieron una semana de franca recuperación.
Al igual que el resto de los mercados, la plaza local aguarda con expectativa la reunión de mañana de la Reserva Federal, en la que se descuenta una reducción de la tasa de interés de corto plazo (hoy en 5,25% anual), lo que detonaría un reposicionamiento de los inversores sobre todo en títulos públicos de largo plazo.
En este contexto, los operadores anticipan una mayor demanda de bonos largos, como los del canje de deuda, principalmente los Discount y Par en dólares legislación externa. También los cupones ligados al PBI tendrían chances de beneficiarse del probable mejor humor de los mercados, de la mano del recorte de tasas en EE.UU., que eliminaría el temor a una recesión en la economía estadounidense.
Claudio Golonbek, del CEFID-AR (Centro de Estudios Económicos y Financieros para el Desarrollo de la Argentina), evaluó que si finalmente se decide una baja en la tasa del orden de 0,25%, «no tendría ningún impacto de corto plazo para la Argentina», e inclusive si la baja fuera de medio punto, «continuaría la iliquidez internacional». De todos modos, Golonbek estimó que «una baja en la tasa de la Fed va a tener impacto en Estados Unidos y en Europa, y a la larga los activos financieros se van a ajustar, lo cual también favorecerá a la Argentina».
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