Una mejor predisposición, pero sólo eso, mostraron ayer los bancos frente a los pedidos de crédito por parte de las empresas. Sin perder la cautela, las entidades financieras se animaron a flexibilizar un poco la oferta de préstamos al sector privado. Así, las empresas de primera línea (del nivel más bajo de riesgo crediticio) consiguieron renovar sus líneas de financiamiento, e inclusive algunas lograron más crédito a tasas de entre 10 y 25 por ciento anual por pesos a un día de plazo. Las operaciones en dólares por un día se negociaron, también para la primera línea de empresas, desde 8 hasta 15 por ciento anual.
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Las lecturas de los analistas son contradictorias con lo que ocurre en la plaza financiera local. Porque consideran que la liquidez del sistema ha bajado mucho y eso explica la restricción crediticia. Pero, por otro lado, los préstamos interbancarios (call money) operaron en baja.
Además, la cancelación de la licitación de letras y de bonos del Tesoro implicó para el sistema un excedente de fondos que buscan destino.
El mercado interbancario operó en franca baja, con un recorte de las tasas referenciales de cuatro puntos, convalidando el cierre bajista del lunes pasado.
Las operaciones de call money a un día de plazo entre bancos de primera línea se pactaron a 9 por ciento anual y entre bancos de menor rango a 11 por ciento anual. Mientras que el call money en dólares bajó de 10 a 7,50 por ciento anual.
Quienes fueron a financiarse con cauciones bursátiles encontraron un menor costo de financiamiento que se ubicó desde la apertura de las operaciones en 16 por ciento anual.
De todos modos, a los grandes inversores se los siguió premiando con altos rendimientos de algo más de 1 por ciento mensual y sobre este punto se señaló que los bancos necesitan que los depósitos aumenten para poder responder a las emisiones de bonos del gobierno.
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