El ministro de Planificación, Julio De Vido, continúa sumando poder sobre las decisiones más importantes de la economía argentina. Por el Decreto 172 publicado el lunes en el Boletín Oficial, el funcionario será en adelante el presidente de Cammesa, la empresa mixta que tiene a su cargo el despacho eléctrico para el sistema interconectado nacional.
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La norma modifica lo dispuesto en 1992, cuando se creó Cammesa, vigente hasta la fecha, que asignaba la función de la presidencia al secretario de Energía, quien, a su vez, podía delegar ese rol en el subsecretario de Energía Eléctrica.
La nueva disposición resta poder de decisión sobre el despacho al secretario Daniel Cameron y al subsecretario de Energía Eléctrica, puesto para el que está designado Luis Beuret, anterior director de Cammesa, vinculado al vicepresidente, Julio Cobos. Beuret, por otra parte, todavía no asumió formalmente el cargo.
Un antecedente de este tipo ya se concretó semanas atrás, cuando De Vido, también por decreto, asumió el control y la autorización de las exportaciones de petróleo y derivados, que antes estaban a cargo del titular de Energía y del subsecretario de Combustibles (éste último cargo también fue cubierto por un mendocino, Alejandro Rodríguez, propuesto por Cobos).
De Vido, o quien éste designe en su reemplazo, que será probablemente su segundo, Roberto Baratta, dispondrá ahora qué plantas eléctricas entran en el despacho, y se puede presumir que el criterio será más político que técnico, porque en caso contrario no se hubiera hecho la modificación.
El tema no es irrelevante. Hasta ahora Cammesa fue un organismo que actuó de manera independiente y con criterio técnico. En su capital están representados el Estado nacional y cuatro asociaciones civiles que representan a los generadores, los transportistas, los distribuidores y los grandes usuarios de electricidad.
Cammesa se ha caracterizado también por sus informes sobre el comportamiento de la oferta y la demanda, donde siempre se expresó lo que estaba ocurriendo. Es también un organismo que sobre la base de sus pronósticos actuó con criterio previsor para despachar la energía.
Por ejemplo, en las últimas semanas, Cammesa estuvo intentando reservar agua en el Comahue, que tiene poca porque la sequía del invierno se prolongó a primavera y verano (con el suelo seco, el agua del deshielo se va perdiendo en el camino).
Esa energía guardada en reservas de agua, sobre todo en Piedra del Aguila, puede utilizarse para cubrir la demanda del verano en sus momentos pico o , por el contrario, puede aplicarse un plan de ahorro del consumo y seguir teniendo cierto respaldo del Comahue para el próximo invierno, porque se teme que no llueva y que lo que hay ahora sea todo lo disponible en ese momento.
La decisión oficial marca que De Vido no sólo se mantuvo en el gabinete, aun cuando se especulaba lo contrario durante la campaña de Cristina de Kirchner, sino que suma atribuciones, con lo que el gobierno llevaría probablemente al extremo el criterio voluntarista para manejar la escasez de energía.
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