13 de agosto 2004 - 00:00

Más presión para que suban naftas

Fuentes de las refinerías que no tienen petróleo propio en la Argentina advirtieron ayer que puede haber nuevas subas en los combustibles. Explicaron que las productoras de crudo pretenden trasladar sólo parcialmente el impacto de las retenciones al precio en el mercado interno, por lo cual esto obligaría a ajustar de nuevo los valores de naftas y gasoil al público.

Esta advertencia puede interpretarse como un anticipo de que la suba de precios es inminente por parte de Shell y de Esso. Sin embargo, cuando esas empresas aumentaron, lo hicieron sorpresivamente. Por eso, en realidad, por el momento, se está verificando más bien una presión sobre las productoras y, a su vez, sobre el gobierno para que las obligue a aplicar la paridad de exportación.


• Retenciones

El precio internacional del petróleo batió ayer un nuevo récord y cerró a 45,5 dólares. A ese valor del crudo, el gobierno se apropia de 45% de retención a la exportación (el máximo estipulado), calculando ese porcentaje sobre el valor al que se exporta efectivamente el metro cúbico.

Según la opinión del gobierno, las productoras deberían vender el crudo en el mercado interno al mismo valor que obtienen con la exportación, aunque, en realidad, no hay nada que las obligue a hacerlo.

En algunas de las empresas que sólo extraen petróleo hay, además, mucho malestar porque, dicen, deberían vender crudo con un descuento de 45% a compañías que exportan naftas con una retención de sólo 5%.


Las refinerías, asimismo, les deben a las productoras unos 150 millones de dólares por los 16 meses en que rigió el acuerdo de estabilización de precios. Y, de acuerdo con lo que afirman las extractoras, no ven posibilidades de recuperar ese dinero, porque el pago debía producirse cuando el petróleo bajara de 28,5 dólares, lo que ya parece muy poco probable en el mediano plazo. (Tampoco se imaginan que, si eso ocurre, el gobierno permita mantener sin bajas los precios al público como para cobrar el préstamo.)

Las posiciones dentro del sector petrolero podrían resumirse de la siguiente manera:

Los más políticos creen que a tres días de que se empezaron a aplicar las nuevas retenciones, y mientras el gobierno embiste verbalmente contra las petroleras, conviene no crear conflictos, mantener perfil bajo y no aumentar los precios al público.

• Otros afirman que, si tienen que «perder plata» (vendiendo a las refinerías con un descuento de 45%), prefieren perder porque el gobierno lo imponga pagando el costo político de un decreto, que hacerlo por propia decisión.

Las diferencias no terminan ahí. Dentro de las refinerías no integradas, Esso exporta más que Shell, por eso la primera estaría más interesada en no acentuar la crispación con el gobierno que podría derivar, entre otras cosas, en una suba de las retenciones a las naftas, con lo cual el negocio en la Argentina dejaría de ser viable.

Por su parte, el gobierno tiene todavía una amplia gama de instrumentos para evitar que las productoras o las refinadoras se desvíen del objetivo de evitar que la nafta llegue a costar $ 2. Puede fijar precios máximos a los combustibles en el mercado interno, subir retenciones a las exportaciones de derivados -en primer lugar, las naftas- y, en último caso, hasta puede amenazar con el derecho de las petroleras a liquidar en el mercado interno sólo 30% de las divisas de la exportación.

Sin embargo, nadie quiere llegar muy lejos. El gobierno necesita que las petroleras inviertan para encontrar más gas y también en transporte de ese producto desde ahora hasta 2006, lo cual es una de las explicaciones del reclamo a Petrobras por mayor inversión. Las productoras, por su parte, necesitan que no haya más cambios de las reglas de juego en la Argentina que modifiquen el humor de las casas matrices y de los accionistas.

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