NuevaYork (EFE, Reuters) - El precio del petróleo volvió a dispararse ayer al subir 1,58 dólar (3,64%) y cerró a 44,41 dólares, un nuevo récord en los 21 años que se lleva negociando en el New York Mercantile Exchange (NYMEX).
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Minutos antes del cierre, el contrato a setiembre del West Texas Intermediate (WTI), que es actualmente el más negociado y el de referencia, llegó a cotizar a 44,50 dólares por barril, el nivel más alto de la historia.
Esta fuerte revalorización se explicó por los renovados temores sobre el futuro de la petrolera Yukos, a la que el gobierno ruso le sigue cerrando las puertas a una salida viable, y las dudas sobre cómo la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) está afrontando esta situación. La trepada del crudo impactó negativamente en las acciones de Wall Street y en las plazas latinoamericanas, especialmente en Brasil.
El principal detonante fue la decisión del gobierno ruso de revocar la decisión que adoptó el miércoles, cuando anunció que Yukos podría desbloquear algunas cuentas embargadas para continuar con el suministro de crudo y poder pagar los salarios. Tras el alivio que supuso esa noticia, el Ministerio de Justicia ayer revocó la orden, lo que devolvió el pesimismo a los mercados ante la sospecha de que Yukos -responsable de 2% del suministro mundial- puede verse obligada a cerrar.
La crisis financiera de Yukos no es lo único que atemoriza a los analistas, ya que también ven con preocupación los ataques a instalaciones petrolíferas de Arabia Saudita e Irak, y la crisis política de países productores como Venezuela y Nigeria.
• Desconfianza
De hecho, las instalaciones petrolíferas iraquíes de Kirkuk, que fueron atacadas hace unos días, tardarán al menos un año en estar reparadas, según reconoció ayer el ministro de Petróleo, Thamir Ghadhban. Hasta ahora, según comentaba el político iraquí, los ataques han limitado la distribución de crudo del país en cerca de 20%.
Además, los expertos desconfían de la capacidad de la OPEP para afrontar esta situación con un aumento de la producción que permita atenuar la suba de los precios. En este sentido, duró poco el efecto favorable del anuncio hecho por el presidente de la organización, el indonesio Purnomo Yusigiantoro, que aseguró que el cartel todavía posee un margen para aumentar la exportación de crudo en 1 millón o 1 millón y medio de barriles diarios.
Los temores a posibles interrupciones en la producción cobran mayor importancia en un contexto como el actual, donde algunas economías de alto crecimiento, como China o la India, están importando grandes cantidades de petróleo. Según apuntan varios análisis, se calcula que sólo el próximo año la demanda de China crecerá en medio millón de barriles diarios, lo que supone 14,5%.
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