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7 de abril 2008 - 00:00

Megacanje con el BID y con bonistas

Postergar reformas tiene siempre su costo en algún momento. Cuando Néstor Kirchner renegoció 76% de la deuda con bonistas en default, en marzo de 2005, se armó de cierto colchón de manera tal de no tener en los primeros años fuertes vencimientos. Desde 2009 ya los pagos comienzan a incrementarse sustancialmente. Esto no sería un problema si la Argentina hoy tuviera una relación normal con inversores extranjeros. Pero no la posee. Hasta el final de la gestión de Cristina de Kirchner se debe hacer frente a 10.000 millones de dólares cada año sólo de capital de la deuda, sin contar intereses. El tema desvela ya al ministro Lousteau con el país sin crédito por la crisis en EE.UU. y por las dudas que genera el gobierno per se. Así es que planea efectuar una suerte de segunda edición del megacanje de Cavallo de 2001. Propondrá cambiar papeles con vencimiento de corto plazo por nueva deuda, pero a pagar en diez o más años. También al Banco Interamericano de Desarrollo se le están solicitando fondos adicionales no sólo para renovar los pagos con este organismo, sino también para aliviar la situación financiera.

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El gobierno tiene planeado concretar un canje de deuda, sería por aproximadamente $ 10.000 millones antes de junio. La intención es despejar las dudas -muchas por cierto- sobre cómo hará Cristina de Kirchner para hacer frente a todos los vencimientos de la deuda hasta el fin de su gestión en 2011. Ya sea por la crisis de hipotecas en Estados Unidos, o factores puramente autóctonos como la intervención del INDEC y recientemente el conflicto con el campo, la Argentina no tiene crédito disponible en los mercados internacionales. Sólo depende de las AFJP y grandes inversores locales (compañías de seguro y fondos) para créditos como el reciente BONAR 2013 lanzado el jueves último. Hasta los recursos de Hugo Chávez, están limitados.

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En Miami en el marco de la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo, el secretario de Finanzas Hugo Secondini y el propio Martín Lousteau en encuentros mantenidos con ejecutivos de bancos de inversión, dejaron entrever este próximo paso a tomar en materia crediticia. Ya en Buenos Aires habían mantenido contactos en el 10 piso del Palacio de Hacienda tanteando la vocación existente en la plaza para ingresar en una transacción de esta naturaleza. Así, del otro lado del mostrador, los funcionarios recibieron un interés similar en avanzar en ese canje. La razón: prefieren tener un bono argentino de más largo plazo pero con mayor liquidez que, varias emisiones de corta duración con transacciones limitadas en la plaza. En el plan oficial incluso figura que los nuevos papeles a inversores podrían ser dos, uno en pesos y otro nominado en dólares.

El panorama para 2009 se complica cuando se toma en consideración que la situación fiscal no se va a mejorar, y si se quisiera tampoco habría demasiado margen para hacerlo. El superávit primario se mantendrá en el mejor escenario en torno a 3% del PBI y aumentar la presión impositiva es ya imposible habida cuenta del rechazo generalizado que tuvo la reciente suba de las retenciones.

  • En juego

  • El avance de este canje de bonos argentinos en gestación dependerá de la situación de los mercados. En realidad lo que estará en juego es el monto final de deuda a canjear por parte del gobierno. Es que de base, habría aceptación en entregar por ejemplo Préstamos Garantizados recibidos por bancos en 2001. De ahí en adelante todo dependerá del humor respecto de la Argentina de los inversores, algo que hoy se encuentra en un máximo de pesimismo. También en los planes de Secondini figura la emisión de más BONAR 13 como método de financiamiento en la plaza doméstica hasta completar $ 5.000 millones. Contrasentidos de la « política de desendeudamiento» que se esgrimen como estandarte en la gestión de los Kirchner: en medio de este apremio financiero que se aproxima, se lanzarán bonos a 30 años por el tren bala. Ni siquiera la falta de acuerdo con el Club de París frenó esta iniciativa. Sobre este último punto, ahora se busca contar en las negociaciones con el antecedente de Angola, que renegoció su deuda con ese organismo sin contar antes con la supervisión del FMI que es lo que frena el acuerdo con la Argentina. Y avanzar con los ministerios de Economía o Tesoros de cada uno de los países acreedores para que aprueben una reestructuración de la deuda en forma similar a lo ya hecho con España pero en condiciones no tan favorables. Difícil antes de fin de año.

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