No hay carne, pollo ni lácteos. La venta de aceites y productos enlatados ya se raciona mientras que los precios de las pocas frutas y verduras disponibles subieron hasta 150%. Aun así, los faltantes actuales no son los que más preocupan a industriales y comerciantes sino que aseguran que ya está muy comprometido el abastecimiento para al menos los próximos meses.
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Lo explicó con claridad Roberto Domenech, titular del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA). Los productores tuvieron que sacrificar alrededor de 1,3 millón de pollos recién nacidos por falta de alimentos. En las plantas además, hay pollos subalimentados por la falta de maíz y soja, y las procesadoras están repletas de los que no se pueden enviar a los centros de comercialización. «Esto ya afectó la producción avícola de los próximos seis meses», concluyó.
Como producto sustituto, el pollo ya está registrando problemas. Ante el desabastecimiento total de carne vacuna, el consumidor se volcó al mercado avícola provocando también faltantes en los comercios. Donde todavía se puede encontrar, se paga entre $ 7 y $ 11, cuando el valor el mes pasado se encontraba entre $ 5 y $ 8. Es decir, hasta 30% más caro. La misma situación se registró en el mercado de frutas y verduras. «Durante el pasado fin de semana, llegaron unos 230 camiones que fueron perjudicados por los piquetes en las rutas. Y hemos tirado unas 2 toneladas de mercadería en mal estado», afirmó el presidente de la Cámara Frutihortícola, Fabián Zeta,
La imagen de decenas de camiones arrojando vegetales prácticamente podridos, preocupa también a las entidades de consumidores que indican que será muy importante en las próximas semanas revisar cuidadosamente los alimentos que se compren ya que la calidad y el estado de conservación pueden estar afectados por las demoras en las rutas.
Sobre este tema pronunció Esteban Scaramella, ingeniero agrónomo y consultor en agroalimentos. Dijo que «Es fundamental que las autoridades municipales instalen controles en los accesos y salidas para monitorear el estado de la mercadería que se transporta. Realmente es más que preocupante porque esto afecta a toda la población».
La calidad de las frutas y verduras ya disminuyó notablemente en algunos comercios. Mientras hay mercadería que no se consigue, los precios de la que se ofrece aumentó hasta 150%. La papa y la naranja son de las que más subieron (100% y 150%, respectivamente). El precio de los zapallitos se incrementó más de 60% y el del tomate se duplicó.
En algunas verdulerías todavía se ofrecen productos de calidad y en buen estado ya que, según explican los vendedores, reciben mercadería de productores pequeños, muchos del Gran Buenos Aires que abastecen directamente a los comercios.
En cuanto a los lácteos, las industrias y tamberos aseguran que ya se perdieron miles de litros de leche porque no pudieron ser transportados. Empresarios admitieron que aunque se levante el paro, la situaciónfutura también está complicada. Podría afectarse la cadena de pagos dentro de la industria láctea por las irregularidades sucedidas en este último mes.
Recuperar el normal abastecimiento de carne vacuna, llevará al menos una semana luego de que se levante el paro, tiempo que lleva enviar el ganado al Mercado de Liniers, mandarlo a faena y distribuirlo a las carnicerías. Pero el problema de la cadena cárnica excede el del bloqueo de transporte. El sector lleva meses de queja porque los acuerdos de precios anunciados por el gobierno no se cumplen.
Alberto Williams, vicepresidente de la Asociación de Carniceros de la Capital Federal, aseguró que: «el gobierno dijo que la media res llegaría a $ 7,86 el kilo. Pero la última semana que recibimos mercadería se pagó entre $ 8,80 y $ 9,20. Con este valor, no podemos vender los cortes populares a los precios que quiere el gobierno». Los carniceros creen que cuando se reanude al abastecimiento los valores podrían ser ya superiores.
Hasta ayer, los supermercados no tenían carne. En algunos comercios que contaban todavía con algo de stock, ofrecían la carne hasta el doble de lo que comúnmente se paga. Un kilo de milanesas cuesta hasta $ 25, cuando el mes pasado estaba a $ 15, por ejemplo.
En todas las provincias los problemas de abastecimiento son graves. En Catamarca, el empresario del Frigorífico Natilla, Víctor Natilla, dijo: «acá no se hace ninguna operación de compraventa de ganado porque no llega. Hay pérdidas significativas».
Omar Chiarello, de la Federación del Cítricos de Entre Ríos, consideró que la situación «se ha desbordado. Si se mantiene tres días más el sector citrícola deberá descartar 6.000 pallets en cámaras frigoríficas, lo que tiene un valor económico que alcanza los cinco o seis millones de dólares. «A eso se suma la falta de contratos a nivel internacional, la pérdida de las embarcaciones para exportación y la fruta que quedará en planta debido a la imposibilidad de cosecharla».
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