Tres de cada diez argentinos consideran que la situación económica actual es mala o muy mala. Así lo muestra un informe de la Universidad Católica y TNS Gallup Argentina (IGEE) que asegura que por primera vez desde las elecciones presidenciales cayeron las expectativas de la población. Según un índice que se elabora mensualmente, en enero hubo una baja en el optimismo de 1,6% tanto en la medición mensual como en la interanual.
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Los datos surgen de una encuesta nacional realizada entre mil personas, en la que se los consulta acerca de la situación económica actual y futura, así como su percepción sobre el empleo, el ingreso familiar y la capacidad de compra.
La baja que registra el Indice General en la última medición supone, para los autores del informe, «una reversión de la tendencia alcista que se había iniciado luego de las elecciones presidenciales, tras superar un 2007 marcado por un persistente deterioro en las expectativas económicas de la población».
Este índice llegó a tocar un piso bajo en octubre (102 puntos), pero había iniciado una significativa recuperación luego de los comicios (alcanzó 111 puntos en la medición de noviembre) con un alza de 8,7% mensual. Cerró el año con 115 puntos (3,5% de suba).
Estos son otros de los datos que surgen del informe:
La evaluación de los argentinos sobre el presente de la economía, bajó en enero 2,6% en relación con diciembre y 3,9% con respecto a enero de 2007.
La percepción de cómo será la situación futura también bajó 2% con respecto al mes anterior y 0,2% en la comparación interanual.
Dos de cada diez argentinos opinan que la situación económica actual del país es buena o muy buena, mientras que tres de cada diez (31%) consideran que es mala o muy mala. Un 44% mantiene una opinión neutral.
La proporción de personas que califican de manera negativa a la situación actual aumenta entre las mujeres y en el Gran Buenos Aires.
El 37% de los encuestados opina que hay pocos o muy pocos puestos de trabajo. Las personas con menor nivel educativo y los habitantes del Gran Buenos Aires y el interior tienden a mostrarse más pesimistas sobre la situación del empleo.
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