Al mismo tiempo, la búsqueda en el mercado de dólares para «hedge» (protección cambiaria) disminuyó considerablemente, según admitieron varios operadores.
Simultáneamente, ayer el índice Bovespa, de la Bolsa de San Pablo, que durante la jornada había superado la barrera de los 10.000 puntos, cedió al cierre con una baja de 0,42%, empujado por el pobre desempeño de Wall Street. Aun así, la Bolsa acumula en el mes una suba de 13,70%. Los títulos de Petrobrás, Telemar y AmBev fueron los que más subieron, mientras que la mayor baja fue de Tractebel ON.
En tanto, el riesgo-país calculado por el banco JP Morgan bajó 2,83%, a 1.823 puntos, mientras que los C-Bonds, los bonos de deuda externa brasileña de referencia, se apreciaron 2,73%, a 56,5 centavos de dólar.
Posiblemente, lo que instauró ayer la calma en el mercado fue el hecho de que la revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que debe ocurrir en noviembre, tendrá el aval «preponderante» del presidente que resulte electo en los comicios del domingo, según aseguró el ministro de la Casa Civil (Presidencia), Pedro Parente.
El responsable de la transición del gobierno afirmó que «el actual equipo económico no va a tomar la decisión de aumentar el superávit, u otro cambio, porque no tendría legitimidad». No tendría sentido, aclaró Parente, que el actual gobierno asuma compromisos que tendrán que ser cumplidos por el próximo presidente.
El gobierno brasileño firmó en setiembre un acuerdo con el FMI por 30.000 millones de dólares, de los cuales ya recibió 3.000 millones. Otro tramo similar debe ser desembolsado en diciembre, después de la evaluación de los técnicos del FMI con las autoridades monetarias brasileñas.
Los restantes 24.000 millones de dólares deben ser acreditados durante 2003, es decir, en el primer año del nuevo gobierno que debe asumir sus funciones el 1 de enero, pero, como es habitual en estos casos, el desembolso está supeditado al cumplimiento de ciertas políticas.
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