28 de julio 2004 - 00:00

"Mercosur no puede ser una unión para resistir al mundo"

Carly Fiorina, la N° 1 en el mundo de Hewlett-Packard
Carly Fiorina, la N° 1 en el mundo de Hewlett-Packard
Pocas veces en la Argentina de hoy hay oportunidad de escuchar alguna voz que realmente represente lo que se piensa en el más alto nivel empresarial mundial. Más interesante se vuelve la oportunidad si se trata de alguien que se anima a opinar sobre la situación de la Argentina y lo que le conviene económica y comercialmente al país. Visitó Buenos Aires Carly Fiorina, la N° 1 en el mundo de Hewlett-Packard, una de las principales 20 empresas internacionales que está dentro de las 5 más importantes entre las dedicadas a la tecnología.

Se trata, además, de la mujer que ocupa el cargo ejecutivo más alto en todas las compañías del mundo y la responsable de la fusión entre Hewlett-Packard y Compaq de hace dos años, proceso que terminó hace pocos meses y que generó una empresa que factura 80.000 millones de dólares. Las recomendaciones de Fiorina, una mujer que tiene línea directa con George W. Bush y que, se sabe, intenta acercar el demócrata John Kerry a sus filas, fueron claras y directas, pero siempre diplomáticas y para leer entrelíneas. Dijo que la Argentina «debe lograr un proceso exitoso de refinanciación de la deuda» pero «no puedo responder si aceptaría una quita de 75 por ciento». Aseguró que «la globalización no puede ser detenida», que el Mercosur es una buena estrategia, pero no debe ser una unión de países «para resistir al resto del mundo». Recomendó además adoptar rápidamente la tecnología digital.

• Conceptos

Las principales declaraciones de Carly Fiorina de ayer en Buenos Aires fueron las siguientes:

. Es importante para la economía argentina y su funcionamiento normal que se complete un proceso exitoso de refinanciación de la deuda y que se logre un acuerdo con los acreedores; pero no puedo responder si aceptaría una quita de 75 por ciento.

. Vimos la crisis argentina desde el punto de vista de una empresa que está en el país desde hace muchos años y que nunca pensó en irse. Utilizamos ese tiempo para hablar con los clientes más importantes y vimos en conjunto que se trataba de una cuestión temporaria y no el fin de nuestra participación. Reconocimos que la crisis fue muy grave, pero nunca entramos en pánico.

. Es bueno ver que el progreso volvió a la Argentina. El desarrollo que vemos en este país tiene un ritmo superior al que se observa en Europa del Este y similar al de algunos países de Asia.

. Con humildad tengo que decir que no es apropiado que alguien que no es argentino venga y de un día para otro comente sobre la situación social.

Son cuestiones que la Argentina debe resolver por sí misma. Desde mi punto de vista y como consejo, sólo puedo decir que no es bueno generar incertidumbres.

. Los gobiernos y los actores privados tienen que saber que la tecnología no es la amenaza al desarrollo, sino que es su posibilitador. Es una herramienta para acortar las diferencias sociales. La aplicación tecnológica en los gobiernos permitirá mejores transportes, salud y educación.

. Todas las naciones deben invertir en mejorar su capital humano para ser más competitivas, y para esto no hay otra forma que la educación. Hay personas creativas y talentosas en todo el mundo, y las empresas globalizadas tenemos que tomar provecho de esto.

. La Argentina no puede pensar en producir sólo para la Argentina. Debe mirar al resto del mundo.

. La globalización es similar al proceso de digitalización: no pueden ser detenidos. Se los puede acelerar, desacelerar o tratar de administrar; pero no ignorarlos y menos intentar detenerlos. Las naciones deben aprovecharlos para su bien.

. Con el tiempo, la digitalización y la globalización nos llevarán a un mundo más seguro.

.
La creación de bloques comerciales como el Mercosur son un enfoque inteligente para ingresar en la globalización. Permiten crear más creatividad. Le doy un ejemplo. En la región de Medio Oriente son muchas naciones con barreras comerciales altas. Cada vez que puedo les digo a los gobernantes de estas naciones árabes que formen un bloque de 280 millones de personas y no 20 países separados. La misma lógica se debe aplicar en el Mercosur y en el resto de América latina. Pero construir un bloque comercial no quiere decir unirse para resistir al mundo. · No es momento para que una Nación quede muy rezagada en su competitividad. Esto hace más difícil cualquier posibilidad de recuperación rápida.

. La aceptación de la globalización no quiere decir igualmente que debe ser un proceso justo donde las distorsiones tengan que ser reconocidas, estudiadas y abordadas con seriedad.
Pero esto no implica que se llegue a una negación de lo inevitable.

. El 60 por ciento de lo que producimos viene de otros países del mundo que no son Estados Unidos, al igual que más de 60 por ciento de las personas que trabajan en la empresa. Esto hace que día a día seamos una empresa menos norteamericana.

. Gane quien gane las elecciones en Estados Unidos, existe un compromiso de este país hacia América latina de profundizar la sociedad comercial y política, y de trabajar para transformar la región en un solo mercado. No hay duda además que la Argentina, dentro del Mercosur, es una sociedad que Estados Unidos no dejará de fomentar.

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