La canciller alemana, Angela Merkel, defendió su plan ante
el Parlamento. «El Estado es la única institución capaz de
recrear confianza entre los bancos», aseguró.
Berlín (Reuters) - La canciller Angela Merkel defendió ayer su rescate bancario de 500.000 millones de euros (u$s 683.000 millones) ante los cuestionamientos de los opositores de izquierda, calificando a la medida como esencial para proteger a los alemanes de la crisis global.
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En un discurso ante el Parlamento alemán, Merkel recordó que la crisis provocada por «excesos» de los mercados es el mayor desafío desde los años 20 del siglo pasado, ya que «el sistema financiero estaba prácticamente paralizado y la única forma de reactivarlo era recuperar la confianza». Además, sostuvo que la crisis pesará sobre la economía, pero no conducirá a un declive largo. «Debemos prever un debilitamiento del crecimiento», indicó.
Sin embargo, Merkel agregó que una retracción económica aguda y sostenida no estaba en el horizonte. « Hemos visto que el Estado es y fue la única institución capaz de recrear la confianza entre los bancos», dijo Merkel en defensa del plan, que incluye 400.000 millones de euros en garantías para ayudar a que los bancos superen la restricción de liquidez.
Otros 100.000 millones de euros son fondos estatales, principalmente para recapitalización. «Eso es para proteger a los ciudadanos y no para proteger los intereses de los bancos. Estamos asumiendo nuestra responsabilidad para evitar daños al pueblo alemán», sostuvo.
Se prevé que hoy este país reduzca su proyección de crecimiento para 2009 a alrededor de 0,2% contra 1,2% proyectado anteriormente. El ministro de Finanzas, Peer Steinbrueck, sostuvo ante el Parlamento que la economía alemana enfrenta riesgos significativos, pero que no hay necesidad de impulsar un paquete de estímulo para defenderla de la crisis. « Entraremos en un período muy difícil en 2009», expresó.
El Partido de Izquierda, una fuerza en ascenso en la política alemana, criticó duramente el manejo de la crisis por parte de la gran coalición de gobierno, formada por los democristianos de la CDU de Merkel y los socialdemócratas del SPD de Steinbrueck.
El líder izquierdista Oskar Lafontaine pidió medidas para impulsar la demanda doméstica, agregando que a muchos alemanes les cuesta entender el paquete de rescate multimillonario del gabinete, en momentos en que sienten los primeros efectos del debilitamientoeconómico. «Cuando pedimos más dinero para el programa Hartz IV del seguro de desempleo, la respuesta fue 'no hay dinero'. Cuando pedimos más dinero para los jubilados, la respuesta fue 'no hay dinero'», dijo Lafontaine en el Parlamento. «A la gente le sorprende que, de pronto, estén disponibles 500.000 millones de euros para manejar la crisis; la gente ya no entiende más eso», sostuvo.
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