El nacimiento perpetuo, decíamos ayer, de los Mervales y un destino que puede resultar casualmente eslabonado con la vida del día anterior, o bien, cambiar bruscamente. Y esto se volvió a ver en la víspera, ocasión donde el andar del dólar billete retornó enteramente a sus marcas máximas, pero las acciones cayeron 2 por ciento, promedio. Todo tan precario en ese país «quebrado, fundido» (del que volvió, también, a hablar Duhalde ayer) con una de las columnas principales del listado accionario saltando de mayor a menor, con absoluta naturalidad. Grupo Galicia debió asumir nuevamente un quiebre de precios, de casi 10 por ciento, después de la fugaz y marcada recuperación. Pérez Companc, con unos 3,5 millones de papeles, procuró oficiarla de equilibrio y se mantuvo casi neutra.
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Para estar a tono con otro eje de discusión principal, para medir la consistencia del gobierno, puede marcarse que es un mercado donde el combustible se ha ido consumiendo. Apenas unos 14,5 millones de pesos de efectivo representan nada más que unos 7 millones de dólares. Nada.
Alarmante y como otra señal de que el «corralito» ya no atraviesa por la plaza de acciones para buscarse liquidez. Se ven cifras acordes con una realidad, con el devolver la imagen de lo que sucede en una Nación sin timón, navegando al garete, y donde no se avistan naves en ayuda. En consecuencia, todos a los botes, parece leerse entrelíneas. Y no es broma...
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