4 de septiembre 2002 - 00:00

Moderada ganancia en las eléctricas

A diez años de la privatización del negocio de distribución de SEGBA y de la puesta en marcha de Edesur y Edenor, la primera de las nombradas quebró la reserva con que se venía manejando en los últimos meses, y dio un fuerte mensaje a través de los medios dirigido al gobierno y al público, recordando lo hecho en los últimos diez años y la necesidad de mantenerlo.

Edesur no mencionó el congelamiento de las tarifas ni su requerimiento para adecuar sus ingresos, y mucho menos hizo alusión a las ambigüedades e idas y venidas del gobierno en torno a ese tema. El mensaje parece buscar recuperar imagen ante el público, contrarrestando las opiniones adversas que suscitan en conjunto las empresas privatizadas. En apariencia, se parte de la idea de que si los usuarios no recuperan la confianza en la compañía, no hay posibilidad política de recomponer los ingresos.


Edesur tiene a su favor que es una de las privatizadas con menor endeudamiento externo e interno. Esta situación le crea menos dificultades frente a la devaluación en comparación con otras compañías, y a la vez la exime del manto de sospecha que legisladores y asociaciones de consumidores está levantando sobre la deuda de las privatizadas.

Según datos de diciembre de 2001, Edesur tiene una deuda de 274 millones de dólares, de los cuales más de 100 millones se explican por la compra a los trabajadores y al Estado de 10% de las acciones del programa de propiedad participada, además del «bono patriótico» suscripto durante el gobierno de Fernando de la Rúa por 20 millones de dólares.


• Dividendos

La empresa afirmó que «nunca se endeudó para pagar dividendos a los accionistas», y que éstos «fueron siempre abonados con recursos generados por la operación de la compañía». Edesur dio pérdida en los tres primeros ejercicios: 1992, 1993 y 1994. También dio rentabilidad negativa en 1999 como consecuencia de la indemnización por 75 millones de dólares pagados a los usuarios luego del corte de suministro de febrero de ese año, que afectó a 156.000 clientes de la Capital Federal, y mantuvo sin luz a por lo menos 3.000 hogares por más de dos semanas.

Según los datos suministrados por la empresa, los dividendos pagados ascendieron a 364 millones de dólares a partir de 1997. Edesur consideró que si se promedia la rentabilidad obtenida entre 1992 y 2001, ésta asciende a 4,4%, e indicó que esa ganancia «no puede considerarse extraordinaria», sino que «es una de las más bajas del mundo para empresas de su rubro».

La distribuidora sostuvo que desde 1992 invirtió 1.056 millones de dólares, de los cuales 413 millones destinó a estructura de y mejora de la red, 193,8 a nuevos suministros, y 253,3 millones a recupero de energía. Este último aspecto era la clave para hacer rentable la distribuidora, porque SEGBA arrastraba un nivel de hurto de energía casi equivalente a 18% de la energía suministrada, lo que era una de las principales causas de su inviabilidad económica.

• Demanda

Según dijo la compañía, desde setiembre de 1992, la demanda de energía en su zona de concesión (zona sur y oeste de Capital Federal y Gran Buenos Aires) creció 37%, mientras la cantidad anual promedio de cortes del servicio se redujo de 6,39 veces por usuario en 1993 a 1,93 en 2001. Asimismo, el tiempo de los cortes pasó de un promedio anual de 18,83 horas en 1993 a 1,93 horas en 2001.

La empresa indicó también que la tarifa eléctrica se redujo 27% entre 1992 y 2002, aunque esta baja es atribuible sobre todo al costo mayorista de la energía , ya que la remuneración percibida por Edesur se mantuvo desde la privatización, con adecuaciones por precios industriales de los EE.UU., que al cabo de los 10 años dieron un aumento moderado del margen de distribución.

Este año, al cabo de los 10 años de concesión, correspondía la primera revisión del margen que percibe por la distribución de la energía eléctrica, al igual que en Edenor. La revisión quedó suspendida por la Ley de Emergencia Pública, que obliga a renegociar todos los contratos de concesión.

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