3 de diciembre 2007 - 00:00

Moreno, tras acuerdo ahora con estaciones de servicio

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
Bajo la presión del secretario Guillermo Moreno para que se arribe rápidamente a un acuerdo, se reunirán hoy los presidentes de las tarjetas de crédito y el titular de la cámara que los agrupa, Rubén Vázquez, con los expendedores de combustibles, para que se normalice la venta de productos con esa forma de pago.

No está previsto que Moreno intervenga en el encuentro, porque ya habría sido suficientemente explícito (a su manera) con Vázquez en una comunicación telefónica. El secretario invocó incluso en esa conversación que es el propio Néstor Kirchner el que le pidió que la situación se regularice.

FECRA, la entidad de los expendedores que participará en la reunión, estará representada por la titular, Rosario Sica, en nombre de las estaciones de servicio de Capital Federal y provincia de Buenos Aires, y algunas cámaras del interior del país.

El problema no está generalizado pero ya son muchas las estaciones que no aceptan tarjeta de crédito, y según afirma Sica, el problema podría acentuarse en las próximas semanas cuando las estaciones deban cumplir con un aumento salarial, firmado en noviembre, que oscila entre 15% y 25%, según la antigüedad del personal.

Las entidades emisoras de las tarjetas (los bancos, en realidad) cobran a las estaciones 1,5% sobre el precio de venta del combustible y les transfieren el dinero a los 21 días hábiles.

Las estaciones piden ya desde hace varios meses que la comisión se reduzca a la mitad y se ubique en 0,75% y que el plazo de pago se reduzca a 5 días corridos. Afirman que cuando el camión entrega el combustible a la estación, el expendedor debe integrar inmediatamente los impuestos. Esto, unido a la comisión de las tarjetas, los dejaría sin efectivo suficiente para completar el círculo de compra de combustibles.

La situación problemática de las estaciones de servicio se extiende desde 2005, cuando empezaron a subir los costos de la mano de obra (representa 60% del total) y de la electricidad, más los impuestos al cheque y a los Ingresos Brutos. Este último se tributa sobre el precio final menos el IVA, con lo cual hay doble imposición, porque Ingresos Brutos se calcula considerando el impuesto a la transferenciade combustibles y la tasa al gasoil. Por otra parte, al haber estado congelados los valores al público de los combustibles prácticamente hasta principios de este año y desde 2003, el margen de las estaciones se mantuvo estable en valores absolutos, mientras los costos fueron subiendo.

  • Problemas

    En el último año, considerando un aumento promedio de 25% en naftas y gasoil, los ingresos de los estacioneros subieron. Por ejemplo, por un litro de gasoil a un valor promedio de $ 1,50 al empezar el año, 12 centavos era el margen bruto para la estación. Ahora, con un precio medio de $ 1,90, la rentabilidadbruta se ubica entre 15 y 16 centavos.

    Con esa suma se pagan la nómina salarial, los costos de energía e impuestos propios del inmueble, el impuesto al cheque y también la comisión para la tarjeta de crédito. Para un litro de gasoil a valor actual, esa comisión representa cerca de 3 centavos, 19% del margen del estacionero.

    De todas formas, el tema de las tarjetas de crédito es sólo una parte de los problemas que se suscitan hoy en el negocio de los expendedores:

  • Hay unas 800 estaciones blancas en vías de desaparición que reciben combustible de las petroleras en poca cantidad y a precio casi igual al de los surtidores. En algún momento, Moreno ideó un plan para que fueranabsorbidas en las redes de las petroleras, pero no pudo lograrlo porque las bien ubicadas ya fueron compradas, y las que quedan están cerca de otras que están bajo bandera.

  • Hay unas 4.000 estaciones que son de las redes de las petroleras, que operan con el margen reseñado antes. Algunas, como en Córdoba, Chaco y Neuquén, están cobrando 10 centavos por el llamado servicio de playa. Esa es la cifra que se calcula para que una estación dé una ganancia razonable.

    Pero en Capital y provincia de Buenos Aires, las estaciones propias de las petroleras concentran 60% de la venta de combustibles y no aplicarán el servicio de playa, lo que inhabilita a aplicarlo a los terceros por temor a seguir perdiendo clientela.

  • En el caso de las estaciones incluidas en las redes oficiales, los aumentos de precios de naftas y gasoil mejoraron la situación, pero todavía no permiten ingresos acordes con los costos (salvo en el caso en que un mismo expendedor también venda GNC o tenga una boca para vender este producto donde el margen es más alto).

  • Según Sica, de cada 10 centavos que aumentan los combustibles, 7 son impuestos, 2 son para la petrolera y 1 para la estación de servicio. El cálculo demuestra que el Estado recauda cada vez más por los hidrocarburos: subió las retenciones al petróleo, impuso un alza de 5% a 45% a los derechos para exportar naftas, y logra mayores ingresos por las ventas en el mercado interno.

  • Para peor, el gobierno perdió posibilidad de negociar bajo la amenaza de retenciones con aumentos graduales a las naftas. Aplicó una suba espectacular de una sola vez y sin negociación previa y no paró el alza en el mercado interno.
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