6 de agosto 2003 - 00:00

Mucho bien, pero igual se perdió

Mucho bien, pero igual se perdió
La presente es una columna que habla del mercado bursátil. Pero ayer las acciones y lo que ocurrió con ellas poco importaron. De hecho, hace ya varios días que venimos deslizando comentarios en este sentido, al manifestar la preocupación que viene generando la caída del "crédito" del gobierno. Los motivos están a la vista y tienen más que ver con el desfase entre gastos e ingresos que con cuestiones de índole política. Pero no es éste el punto más importante, sino el que, a pesar de los ingentes esfuerzos de la Fed para rebajar el costo del dinero al sector bancario, en los últimos meses esto está teniendo un efecto de sentido contrario en el bolsillo de los consumidores. De proseguir esta situación por un tiempo más, uno no puede dejar de preguntarse qué pasará con el sector inmobiliario que hasta ahora ha sido el único foco de crecimiento en la cartera de las familias. Si el costo del dinero sube, muchos no podrán enfrentar el pago de sus hipotecas y lo que ha sido hasta ahora un boom podría convertirse en una crack como hace décadas no veíamos. Confiemos en que no se llegue a esta situación. Lo que pasó ayer no deja de ser preocupante: de la mano de la "pésima" licitación de treasuries a 3 años, los bonos arrancaron a la baja sólo para acelerar su caída en las últimas horas de la operatoria. Como ejemplo citamos a la tasa de 10 años, que quedó en 4,42%, el valor más alto del último año. Irónicamente, los datos macro de la jornada sobre la evolución del sector no manufacturero resultaron mejores que lo previsto, al igual que los números de Cisco y Gillette. A pesar de esto, los 30 integrantes del Dow quedaron del lado perdedor, y el índice cerró en 9.036,32 puntos, mostrando una caída de 1,63%. Durante los últimos 15 años, agosto fue siempre el peor mes para la inversión bursátil.

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