Negativo: se sumó a su esposa y Lavagna en la escalada contra FMI
El Presidente coronó ayer, en una tribuna de la localidad de San Martín, una semana en que el discurso anti-Fondo mantuvo una curva ascendente en el gabinete y aun en boca de la primera dama Cristina Kirchner. Dijo el primer mandatario que no aceptará "caprichos" de los organismos internacionales y aseguró que no está "dispuesto a regalar" los recursos del país. Siguió la línea de su esposa, que el martes recomendó -en un poco oportuno auditorio empresario-"no hacerle caso al FMI", una filosofía que mantuvieron espadas del gobierno como Roberto Lavagna y Rafael Bielsa. Se trata de un discurso peligroso si se quiere mantener, al menos de forma, una buena relación con el mundo.
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Kirchner, junto a la imagen de un pingüino, ayer durante el acto de una empresa de telecomunicaciones en la localidad de San Martín.
Por romper «ilegalmente» ese contrato, según Siemens, el grupo alemán exige 500 millones de dólares a la Argentina, y presentó una solicitud de arbitraje ante el Centro Internacional para la Solución de Diferendos Relativos a las Inversiones (CIADI) del Banco Mundial, instancia que no acepta Buenos Aires. Kleinhempel estimó: «Hoy hay un clima muy positivo en el país y Siemens lleva más de cien años en la Argentina y, como bien dijo el Presidente, nuestra empresa, como cualquier empresa, seguirá invirtiendo en la medida en que haya rentabilidad».
En el acto estuvieron presentes el embajador de Alemania y el de Venezuela, Rolf Schumacher y Freddy Balzan; el jefe de la Armada, almirante Jorge Godoy; el ministro del Interior, Aníbal Fernández; y de Planificación Federal, Julio De Vido; y el secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, que se mezclaron entre partidarios políticos que llevaban un enorme pingüino para alentar al Presidente.
Sin embargo, causó sorpresa la ausencia del gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, quien se había comprometido a participar del acto.
Estas fueron las principales declaraciones de Kirchner en el discurso en el cual justificó la decisión del gobierno de aumentar las retenciones a las exportaciones de petróleo y criticó a las empresas del sector por el incremento registrado en el precio de los combustibles:
• No queremos empresarios quebrados, que estén mal. Queremos que tengan rentabilidad y estén comprometidos con la Nación y el pueblo, que es lo fundamental para reconstruir el país.
• No sólo es importante que crezca la rentabilidad, como ocurrió en la década del '90, sino también el poder adquisitivo de la gente para que la economía se mueva para todos.
• La mano de obra argentina es de primera y no tiene nada que envidiarles a los mejores del mundo.
• Hay un buen criterio empresarial para invertir en el país, no sólo por el nivel de rentabilidad, sino también por la alta capacidad técnica de los trabajadores, que favorece la inserción de los productos en el mercado interno y en el mundo.



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