23 de junio 2004 - 00:00

"Negociamos deuda de buena fe"

Roberto Lavagna utilizó la mayor parte de los 45 minutos de la reunión con los principales funcionarios de la misión del FMI para explicar por qué la Argentina está negociando «de buena fe» con los acreedores, al tiempo que se comprometió a «acelerar» los avances en las metas estructurales incumplidas.

Se trata de los dos temas centrales que el directorio del Fondo discutirá cuando decida si aprueba la tercera revisión de metas. «Las metas cuantitativas, es decir fiscales y monetarias, ya están sobrecumplidas. Ahora todo depende de definiciones políticas sobre otras cuestiones», graficó ayer una alta fuente del Palacio de Hacienda tras el encuentro que Lavagna y el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, mantuvieron con John Thornton y John Dodsworth, encargados del caso argentino.

El gobierno no podrá esquivar varios pedidos de «waivers» o dispensas, ante el notorio incumplimiento de varios compromisos asumidos para esta etapa del acuerdo.

Según las estimaciones preliminares, el board del FMI estaría en condiciones de discutirel caso argentino alrededor del 15 de julio, entre dos y tres semanas después de recibir las consideraciones técnicas de la misión que se encuentra actualmente en Buenos Aires.

La reunión fue aprovechada para ir esbozando el texto de la carta que el equipo económico remitirá a Washington para obtener la aprobación final. Serán necesarios, de acuerdo con lo que se estuvo negociando ayer, al menos tres «waivers» o dispensas por incumplimientos, que pasan por los siguientes puntos:

• Demora en la redacción de la coparticipación federal y posterior envío al Congreso. Lavagna busca « compensar» con el tratamiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal.

• Incompleta renegociación de contratos con las empresas de servicios públicos. La mitad debería estar completa para mediados de año, pero hasta ahora sólo se avanzó con dos acuerdos transitorios (Aguas Argentinas y Telefónica). Para mostrar buena voluntad, se enviaría en las próximas dos semanas un proyecto de nuevo marco regulatorio para privatizadas.

• No se completó la compensación a bancos por pesificación asimétrica y hay dudas por el sistema de cálculo utilizado para compensarlos por el reemplazo del CER por el CVS en la cartera de créditos.

El último punto, que continúa siendo una incógnita, pasa por la forma en que la Argentina avanzó con la reestructuración de la deuda en default.
Los acreedores aseguran que se trató de una propuesta unilateral, pero el gobierno sostiene que ya se mantuvieron «más de 60 encuentros» con bonistas.

• Sin opinar

«No puede haber dudas sobre el compromiso de la Argentina por avanzar con la renegociación de la deuda», aseguró Lavagna ante los interlocutores del organismo. No hubo, sin embargo, opiniones de Thornton y de Dodsworth sobre la marcha de la reestructuración diseñada por el gobierno argentino. «En los diez días que llevan en Buenos Aires escucharon todas las explicaciones, pero no dieron una sola opinión», explicaron en Economía.

Así, los enviados del FMI se preocuparon por guardar las formas y dejar en claro que el organismo es un observador pero que no forma parte -al menos directamente-de las negociaciones entre la Argentina y los bonistas.

Los principales cuestionamientos de la dupla John-John pasó por las metas estructurales incumplidas y la falta de apuro demostrado por el gobierno para cumplir con reformas comprometidas.

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