New Deal: Johnson propone un acuerdo para reactivar la economía pero recibe críticas por el monto

Economía

Dijo que terminará con las políticas de ajuste de sus predecesores, pero medios y analistas advirtieron que la cifra es escasa. El Gobierno afirma que es parte de un paquete por u$s306.500 millones más. "No soy un comunista", aclaró el premier.

Londres - El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció ayer que el Estado invertirá 5.000 millones de libras (6.130 millones de dólares) en un gran plan de obra pública con el fin de impulsar la economía y el empleo tras la crisis que dejó la pandemia de coronavirus, poniendo fin a una década de ajuste en el Reino Unido.

“Reconstruir mejor, reconstruir más verde, reconstruir más rápido”, fue la promesa del premier conservador, que dijo haberse inspirado en el New Deal estadounidense de los años 30 del siglo pasado.

Sin embargo, analistas y parte de la prensa pronto le reprocharon la grandilocuencia por comparar un paquete que solo involucra inversión pública por 0,2% del producto bruto interno (PBI) británico con el lanzado en su momento por Franklin D. Roosevelt, equivalente al 40% del de su país en 1929.

Recordando que el New Deal de Roosevelt dio lugar a megaproyectos como la represa Hoover, el diario económico Financial Times señaló con ironía que la lista de prioridades de Johnson “incluye la reparación de un puente”.

Desde la oposición política, el líder opositor laborista Keir Starmer, afirmó que el plan de Johnson “no es suficiente” para evitar una crisis de desempleo debido a la pandemia.

“Estamos enfrentando una crisis económica, la más grande que hemos visto en una generación, y la recuperación debe coincidir con eso”, agregó.

Sostuvo que lo anunciado equivale a menos de 100 libras por persona y es una repetición de muchas promesas y compromisos ya anunciados por Johnson en su campaña.

Sin embargo, según había dicho el propio Johnson con anterioridad, esta no será la única medida, sino parte de una inversión total de 250.000 millones de libras (306.500 millones de dólares) en los próximos diez años.

“Es el momento de ser ambiciosos”, se defendió el jefe de Gobierno. “No solo nos recuperaremos, sino que avanzaremos, más fuertes, mejores y más unidos”, afirmó en un discurso desde el centro de Inglaterra, una de las zonas que impulsaron su victoria en las elecciones de diciembre.

En aquella campaña electoral, el líder conservador, uno de los adalides del brexit, ya se había comprometido a inyectar millones de libras en los servicios públicos para reducir una desigualdad galopante.

La pandemia de Covid-19, que dejó más de 43.500 muertos en el Reino Unido, el país más golpeado de Europa, hace este impulso más necesario que nunca, más allá de que muchos piden al Estado un esfuerzo mayor. Eso es así, sobre todo, teniendo en cuenta que las restricciones pueden volver en cualquier momento, como demuestra la ciudad de Leicester, donde el lunes las autoridades decidieron volver a cerrar comercios y escuelas tras una disparada de los contagios del nuevo coronavirus.

De acuerdo a los datos consignados por el diario Daily Express, unos 15 municipios de Londres y su zona suburbana comenzaron a registrar un aumento en los casos de Covid-19, entre ellos Westminster, uno de los más grandes, que abarca gran parte del centro de la capital.

El plan se anunció el mismo día que la Oficina de Estadísticas británica informó que el PBI del Reino Unido tuvo su mayor caída desde 1979 al descender el 2,2 % en el primer trimestre del año, dos décimas más que en el cálculo previo.

Solo en abril, el confinamiento impuesto en el país el 23 de marzo y levantado progresivamente desde hace un mes, provocó una caída del 20,4% del producto, un récord histórico.

A diferencia de los anteriores gobiernos conservadores de David Cameron y George Osborne, Johnson había insistido en su campaña en que su administración no impondría recortes de gastos mientras la economía estuviera débil.

Sin más ayuda del Gobierno, el desempleo podría alcanzar niveles de los años 1980 y superar el pico de 3,3 millones de desocupados de 1984, según un análisis de la Biblioteca de la Cámara de los Comunes citado por el diario The Observer.

Ante ese panorama, Johnson promete que el país no volverá a las políticas de austeridad impuestas por sus colegas conservadores tras la crisis financiera de 2008.

“Este Gobierno no está solo comprometido a derrotar al coronavirus sino a usar esta crisis para enfrentar finalmente los grandes desafíos no resueltos del país en las últimas tres décadas”, afirmó.

Así, inspirándose en el New Deal lanzado por Roosevelt en Estados Unidos para superar la Gran Depresión, prometió “construir viviendas, reparar la salud pública, abordar la crisis de formación (laboral) y cerrar la brecha de oportunidades”.

El plan consta de 5.000 millones de libras (6.130 millones de dólares), de las cuales 1.000 millones estarán destinados a la mejora de escuelas y 1.500 millones a los hospitales.

Johnson prevé también modificar el sistema de planificación urbana para abordar la crisis de vivienda.

Gracias a esta reforma, que el Gobierno espera esté lista en septiembre, los locales comerciales, incluidas las numerosas tiendas que quedaron vacías recientemente, podrán, por ejemplo, convertirse en hogares con mayor flexibilidad.

Esta reforma estará acompañada de un paquete de medidas que incluyen un programa por 2.000 millones de libras para ayudar a la construcción de 180.000 nuevas viviendas asequibles en los próximos ocho años.

“No soy un comunista”, afirmó Johnson, anunciando también su intención de impulsar iniciativas privadas, especialmente en innovación tecnológica. “Podemos ser una superpotencia científica”, aseguró.

Pero las críticas no se hicieron esperar, especialmente por falta de ambición ecológica en su plan.

“Si la recuperación de la ecología se pudiera lograr solo con palabras, los discursos de Boris Johnson ya nos habrían llevado allí”, lanzó John Sauven, director ejecutivo de Greenpeace en el Reino Unido.

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