La explicación suena disparatada. Hugo Chávez, presidente de Venezuela, "enemigo"declarado de los EE.UU., de los libremercadosy ferviente admirador de Fidel Castro, acaba de ganar con 58% de los votos un referendo que buscaba destituirlo y poner al frente de su gobierno una coalición que cuenta con el expreso apoyo de Washington.
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Bastó el anuncio oficial de la victoria para que el petróleo que mostraba un nuevo récord en u$s 46,91 retrocediera a u$s 45,69, marcando así la segunda baja de las últimas trece jornadas. Lo razonable sería suponer que si los "pro yanquis" pierden, el mercado se asustaría, pero en los tiempos que corren (con la situación en Irak cada vez más violenta, Yukos cada día más cerca de verse forzada a cerrar su "canilla" e Irán colocado como líder en la OPEC de los que se niegan a incrementar la producción) hasta que gane Chávez parece ser una buena noticia. La idea general es que la baja del petróleo, que habría inducido Chávez, disparó una ola de optimismo entre los inversores que impulsó 1,31% al Dow (cerró en 9.954,55 puntos) y 1,46% al NASDAQ. Pero cuidado con las ideas. A pesar de la percepción más generalizada, si miramos la relación acciones/petróleo semanalmente, colegiríamos que es inversa (de hecho, la semana pasada el petróleo ganó 6% y el Dow terminó en positivo). En este mismo sentido, tenemos los magrísimos 1.200 millones de acciones transadas en el NYSE y los 1.280 millones del NASDAQ. Hubo suba, pero tuvo mucho de cobertura. Pensar que Chávez o Fidel pueden impulsar el Dow es simplemente un disparate. Informate más
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