9 de septiembre 2002 - 00:00

Ni osos ni toros, sólo desconfianza

Ni osos ni toros, sólo desconfianza
La última sesión, cuando el Dow trepó 1,73% para quedar en 8.427,2 puntos, y el NASDAQ dio un salto de 3,54%, puede hacer pensar que llegó la calma al mercado. Pero la verdad es que no. Primero porque estas diferencias se dieron con volúmenes relativamente chicos (apenas 1.170 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.322 millones en el electrónico); segundo porque, a pesar de que Intel dio a conocer un pronóstico de ganancias malo (en lugar del pésimo que la mayoría esperaba) y se puede decir que los datos sobre la situación laboral fueron buenos, nada de esto permite olvidar que en las últimas cinco sesiones el promedio industrial perdió 2,73% (el único de los grandes índices que terminó del lado ganador fue el Rusell 2000, que engloba al sector de pequeñas cotizantes), en tanto las tasas retrocedieron significativamente, el dólar se refirmó frente a las principales monedas y el oro y el petróleo experimentaron una importante suba. Esto último hace al tercer punto, y es el gran movimiento entre los inversores buscando colocarse en alternativas de mayor seguridad que las bursátiles, sin dudas ante la creciente incertidumbre que generan el primer aniversario de los ataques terroristas del 11 de setiembre, la creciente tensión armada con Irak, lo que pueda decir Greenspan el jueves ante el Congreso y un cúmulo de datos económicos (ventas mayoristas y minoristas, precios mayoristas, Libro Beige, cuenta corriente), que sólo prometen que tendremos mercados extremadamente nerviosos en las próximas jornadas. La experiencia indica que muchas veces, cuando el consenso sobre que puede ocurrir algo malo es tan unánime, finalmente nada malo ocurre. Esperemos que sea así esta vez.

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