Nielsen: "El Gobierno subestima la importancia de la lucha contra la inflación"

Economía

Las noticias económicas de la última semana no le dieron señales positivas al gobierno de Mauricio Macri. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó un avance en el índice de precios del 2,4% para marzo y en lo que va del año acumula una suba del 6,1%.

Consecuentemente, el titular del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, decidió endurecer la política monetaria y resolvió subir en un punto y medio porcentual la tasa de referencia (de pases) -del 24,75% al 26,25% anual- con el objetivo de contener la inflación y alcanzar la meta que se fijó del 17% para 2017. Asimismo, las altas tasas en pesos intensificaron esta semana la tendencia a la baja del dólar que tocó el miércoles un nuevo mínimo del año tras cotizar a $ 15,49. En ese contexto, ámbito.com dialogó sobre estos temas con el economista y exsecretario en Finanzas, Guillermo Nielsen.

Periodista: ¿Cree que es correcta la política monetaria del Banco Central de subir la tasa de interés para contener la inflación?

G.N: Creo que la política económica no es la correcta. Es como que estás en un auto y la política monetaria es el freno de mano. Para funcionar, no podés acelerar el motor a todo lo que da. Si hay que hacer una caracterización de la política económica, es que la fiscal como la monetaria están desde hace mucho tiempo en franca contradicción. En lo fiscal se está acelerando, en particular en este ejercicio. Hay un gasto muy grande en infraestructura, en todo lo que es obra pública. Se están dando adelantos de obra de porcentajes importantes. Lo que hacen es agregar más presión al acelerador. Me refiero a la Reparación Histórica de los jubilados por un lado, que aumenta el gasto, a los 30 mil millones de pesos que se le dieron a los piqueteros, a la plata que se le devolvió a las obras sociales sindicales.

P.: ¿Existe un desacople entre la política fiscal y la monetaria?

G.N.: Creo que ahí está fallando que no hay una conducción versada en los temas económicos de la política económica. El Presidente decidió manejarse con un triunvirato y ahí hay gente que sabe un poco de economía pero que no son economistas de fuste. Hoy el único refugio, donde hay economistas de calibre y que están tratando de hacer lo que pueden, es en el Banco Central.

P.: ¿Cuál es el tridente?


G.N.: Los que están haciéndole marcar el ritmo a la economía y por eso anda mal es la jefatura de Gabinete. (Gustavo) Lopetegui, (Mario) Quintana y (Marcos) Peña son tipos que saben algo de economía pero que no son economistas. Son buenos administradores, buenos inversores, compraron barato para fondos de inversión, pero no son economistas.

P.: ¿Qué consecuencias tiene esto?

G.N.: Están presidiendo un desacople de la política fiscal y la monetaria. Eso se manifiesta en un nivel de inflación muy por encima de lo que debería ser. En cambio, el Banco Central, en esta circunstancia está haciendo lo que tiene que hacer. Y en realidad está pagando muy caro el haber aflojado la política monetaria en el último trimestre del año pasado. Hubo un aflojamiento monetario que yo lo interpreto como que se cedió a las presiones políticas de jefatura de Gabinete. Y eso se paga con mayor inflación.

P.: ¿Cree que el exceso de emisión de pesos corresponde a las presiones de jefatura de Gabinete que mencionó?

G.N.: Sí, creo que ellos estaban muy ansiosos por una baja de tasas y por activar el consumo, pero no es la manera de hacerlo. Están cayendo en la trampa kirchnerista. En el consumo vos tenés menor ingreso disponible ahora que antes, por el aumento de los servicios públicos. Y eso no lo vas a poder corregir ni por decreto ni dando más cuotas en las tarjetas ni con todas esas alquimias. La única forma de solucionar eso es con inversiones, aumentando la productividad. Esa es la forma sostenible de aumentar el salario. Lo demás son cosas efímeras.

P.: ¿Alcanza solamente con mover las tasas para contener la inflación?

G.N.: Yo creo que no. Creo que el Gobierno subestima la importancia de la lucha contra la inflación. Están acelerando y por otro lado le están metiendo el freno de mano a la economía. Eso es totalmente inefectivo con este nivel de gasto público. La política monetaria no tiene la efectividad que debería tener porque se está gastando de más.

P.; ¿Es un problema de credibilidad el que tiene el Banco Central? ¿Si el mercado le creyera, bajarían las tasas?

G.N.: Yo no lo veo como credibilidad del Banco Central. Creo que ganó mucho en credibilidad el año pasado cuando evitó que Argentina entrara en una hiperinflación. Me parece que el juego es más amplio. No se ve experiencia en la gestión de la política económica global, especialmente por el lado fiscal.

P.: ¿Cuál es el costo para la industria?

G.N.: La industria está sufriendo el mayor problema de la Argentina actual, como todos los argentinos también, que es la presión tributaria. A la vez, el Gobierno está haciendo una apertura de la economía. Y en lugar de hacerla una vez que ponés en caja el frente fiscal, están haciéndolo simultáneamente. Si bien no hay todavía una avalancha de las importaciones, tenés problemas puntuales en algunos rubros. El problema es que está mal secuenciada la política económica. Tenés que hacer una apertura de la economía cuando hayas bajado la presión tributaria.

P.:
El Gobierno encararía la reforma fiscal recién para 2018.

G.N.: Es un error. Para bajar la presión tributaria no necesitás ningún estudio concienzudo. Hay aberraciones que las podés bajar ya. Después por supuesto, un estudio te va a venir bien para hacer sintonía fina. Pero el trazo grueso es clarísimo. En Argentina hay impuestos y niveles de tributación que no pueden ser.

P.: ¿Por ejemplo?


G.N.: Los niveles de tributación que tienen las tarifas públicas que son las que han aumentado, en la mayoría de los casos son del 100% e incluso más, como en el gas. Vos pagás por ejemplo, la mitad en impuestos y la mitad en combustible. Y necesitás recomponer la rentabilidad del sector servicios y de todo lo que es energía. Un país no crece si no tenés energía. Si sabés que estás absolutamente excedido en presión tributaria y necesitás recomponer la rentabilidad de las empresas y simultáneamente tenés que buscar el menor impacto en precios, lo que tenés que hacer es reducir esos impuestos de los servicios públicos y de los combustibles.

P.: ¿No es caer en la metáfora de la "manta corta" apuntar a recortar el gasto público y bajar impuestos?

G.N.: No, si tenés el diagnóstico de que hay un alto gasto público y tenés un exceso de presión tributaria. Si no entendés eso, entonces sí vas a decir que se trata de una mata corta. Pero acá se aumentó tanto la presión tributaria en los últimos diez años que el Gobierno no debería convalidar eso. El Gobierno debería bajar el gasto público y la presión tributaria.

P.: ¿El gasto público por qué lado se cortaría?

G.N.: Tenés cantidad de cosas para recortar en una infinidad de sectores. Es un trabajo silencioso de picar piedras que se ha hecho muchas veces en la historia Argentina y en algunas se ha hecho bien. Acá necesitás bajar el gasto público y necesitás devolverle poder adquisitivo al sector privado. Si no haces eso es porque está muy mal hecho el diagnóstico económico, no vas a salir, vas a seguir estancado.

P.: ¿Cuál tendría que ser la cotización del dólar según su criterio?

G.N.: Eso es entrar en una controversia muy grande. Pero la base del problema es fiscal. El dólar hoy, de mínima, debería estar costando 22 pesos. No lo cuesta porque estamos endeudándonos y volcando los dólares del endeudamiento al mercado cambiario. Están cubriendo déficit con deuda, otro error del Gobierno. No hace falta tener una memoria demasiado larga para darse cuenta que es peligroso. Estas cosas han terminado mal en la Argentina. La cotización del dólar hoy está ligada al exceso de gasto público. El Gobierno de Macri emitió deuda en los primeros quince meses de gestión 100 mil millones de dólares. Eso se vuelca al mercado cambiario y te atrasa el dólar.

P.: ¿Cuál cree que va a ser la cotización del dólar a fin de año?

G.N.: Estamos en un mundo muy convulsionado donde el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tiene iniciativas que si se materializan van a tener un impacto muy grande en los mercados financieros internacionales. A la vez está teniendo problemas en pasar esas iniciativas por el Congreso norteamericano. Entonces es muy difícil hacer prognosis en este contexto tan volátil.

P.: ¿Es posible que se dé una reactivación económica este año?

G.N.: No lo veo. La experiencia que registro es que mucha gente que tuvo curiosidad y vino a Argentina a ver posibilidades de inversión, no le dieron los números por la presión tributaria desproporcionada.


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