25 de enero 2002 - 00:00

"Ningún banco central serio puede financiar al gobierno"

Ningún banco central serio puede financiar al gobierno
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central es negativa: permite emitir para financiar al sector público 4.500 millones de pesos este año", señaló Julio Piekarz a este diario.

Según el economista, que fue funcionario de carrera del Banco Central y se desempeñó como gerente general de la entidad, «todos los bancos centrales del mundo son prestamistas de última instancia del sistema financiero, pero ningún banco central de un país serio financia al sector público».

Según Piekarz, la emisión no va a crear pesos, sino que va a ayudar a destruir esta moneda, porque los argentinos hoy buscan dólares.

Periodista: ¿Qué le preocupa de las facultades que ahora tiene el Banco Central?


Julio Piekarz:
En la nueva Carta Orgánica, se incluyó el artículo 17, que permite financiar al sector público vía adelantos transitorios, en hasta 10 por ciento de los recursos que tomó en los últimos 12 meses. Es decir, que hoy el Banco Central está habilitado para emitir 4.500 millones de pesos este año. Pero esto ni siquiera es una suma fija, porque, si hay inflación, esa cifra se ajusta. Y, si emite, habrá inflación. Por lo tanto, la emisión de di-nero se retroalimentará constantemente, y ya sabemos los argentinos lo que eso significa.

P.: Pero era previsible que si se sale de la convertibilidad el Banco Central debe emitir.


J.P.:
Una cosa es salir de la convertibilidad y otra emitir sin respaldo. Usted puede cambiar de régimen cambiario, pero no la forma de emitir. Es más, si sale de la convertibilidad, debe mantener una conducta férrea de emisión, mucho más cuando tiene un régimen cambiario transitorio, porque va hacia una flotación cambiaria.

P.: Entonces, esta reforma no es buena.


J.P.:
Va a lograr el objetivo opuesto al que se propone. El gobierno quiere impulsar el peso, pero, al emitir, va en contra de ese objetivo. Los argentinos hoy demandan dólares; si usted quiere que recuperen la fe en el peso, no debe emitir sin respaldo y debe tener un presupuesto equilibrado. Si la gente se pasaba a dólares en la última parte de la convertibilidad, ¿se imagina cuál sería la situación hoy?

P.: También se levantaron los límites para otorgar adelantos y redescuentos a los bancos. Antes no se les podía prestar a más de 30 días corridos.


J.P.:
Es un reconocimiento a la crisis. Ningún banco hoy puede devolver los adelantos en ese lapso. Pero esta flexibilidad debió haber sido una medida temporal hasta que se solucionara la crisis; sin embargo, la nueva Carta Orgánica la transformó en una medida permanente.

P.: ¿Qué más le preocupa de la reforma del Banco Central?


J.P.:
Que se haya eliminado la prohibición de dar subsidios. Yo hice una propuesta en 1991 para que se prohibieran los subsidios del Banco Central. Esa medida se adoptó en la reforma de la Carta Orgánica de 1992. Ahora se eliminó. Aunque dicen que el Banco Central no puede prestar a una tasa inferior a la que coloca sus reservas en el exterior. Si hoy obtiene por las reservas una tasa de 4% anual y en el mercado la tasa está a 15% anual, al prestar a 4% a un banco, está subsidiando, aunque digan lo contrario. Los subsidios afectan los patrimonios, alteran derechos de propiedad y cambian las reglas del juego.

P.: ¿Le preocupa la eliminación de la prohibición de afectar reservas para distintas operaciones del Banco Central?


J.P.:
Es grave que se puedan utilizar reservas para financiar al sector público. Ningún banco central del mundo de un país serio financia a los gobiernos.

P.: La devaluación le permite al gobierno emitir. ¿Es bueno que utilice esta posibilidad por el cambio de valor de las reservas?


J.P.:
No. Si bien el gobierno ahora puede valorizar sus reservas porque hoy 1 dólar equivale a $ 1,40 y le da la posibilidad de monetizar $ 3.000 millones, sería gravísimo que lo haga. Estaría transfiriendo al Tesoro la ganancia por la devaluación. No es como financiar el sector público, pero el efecto es el mismo que aquella emisión. Hoy la demanda de pesos está por el piso; la gente busca dólares. Si usted emite pesos, en vez de crear moneda, destruye la moneda, porque impulsa el desprendimiento de los pesos.

Entrevista de Luis Beldi

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