13 de junio 2002 - 00:00

No cede el dólar en Brasil: ayer subió 3%

Pedro Malan, el ministro de Hacienda de Brasil, le pidió a George Soros que "no se entrometa en el proceso político brasileño" con sus declaraciones. Los gobiernos acostumbran formular ese reclamo cuando quien se expresa es el representante de otro Estado. No un particular, como Soros. Pero es cierto que la palabra de este megainversor tiene un peso especial. Con sus declaraciones puede provocar una corrida contra una moneda y beneficiarse con ella. Ya lo hizo en otros casos, que le dieron fama. Malan supone que eso es lo que sucederá en adelante si insiste con describir el círculo vicioso que expuso el sábado pasado: "Como muchos suponen que Lula declarará el default por razones ideológicas, habrá una apuesta contra el real que llevará al default por imposición de las circunstancias". Fernando Henrique Cardoso, según lo confesó a sus íntimos, cree que ese desenlace se producirá durante su gestión: entre las elecciones de octubre y el cambio de gobierno transcurrirán dos meses. Es lo que Malan quiere evitar, coartando la libertad de expresión de Soros (a quien no se le reprocharía que especule hablando a favor y haciendo subir los títulos). De hecho, ya se cumplió lo que el mismo financista había afirmado: en el actual orden imperial, como en la antigua Roma, sólo votan los norteamericanos, como él (aunque es de origen húngaro). La prueba: el dólar subió 2,3% para ubicarse en 2,77 reales y el riesgo-país batió un nuevo récord, con 1.300 puntos.

El mercado sólo quiere dólares y así se lo dejó en claro ayer al Banco Central brasileño que, por ahora, sin intervenir vio cómo el dólar trepó a niveles de 2,80 reales. Cerró firme en 2,795 reales por dólar lo que implica un aumento de 2,98% y más de 11% en lo que va de junio. Se trata del valor más alto del dólar desde el récord de mediados de setiembre pasado cuando llegó a operarse a 2,835 reales. Con esta depreciación del real y la mejora del tipo de cambio libre en la Argentina, la brecha entre el real y el peso argentino se redujo de 40% a 25%.

El nerviosismo que domina la toma de decisiones en el mercado brasileño se reflejó en la suba de la prima de riesgo-país que, según el indice del JP Morgan, ascendió a los 1.313 puntos casi 9% más que en la jornada anterior.
Brasil se ubica ahora cómodo detrás de la Argentina (6.138 puntos) y Nigeria que tiene 1.404 puntos.

La contracara de la suba del riesgo-país es el derrumbe de la cotización del C-Bond (Brady a tasa flotante), bono insignia de la deuda brasileña, que cayó cerca de 2,7% negociándose a 65%.

Como señalara este diario varios factores interactúan en la caída del real y la suba del riesgopaís:

• El gobierno encuentra dificultades en renovar los vencimientos de la deuda interna.

• El mercado anticipa y desconfía del posible triunfo de la izquierda (PT) con Lula.

• Hay fuertes vencimientos de deuda externa privada.

• Persiste el malestar de los bancos con el Central por la anticipación en el cambio de contabilización de los bonos en los fondos comunes de inversión.

• Bajó el nivel de liquidez del sistema financiero.

Frente a este complicado panorama algunos ya presionan para que Arminio Fraga, titular del Central, retome la estrategia de vender reservas como lo hizo hasta fin del año pasado cuando enfrentó al mercado abasteciendo con 50 millones de dólares diarios.
Las reservas internacionales superan los 33.000 millones de dólares. Por eso sostienen los analistas que pueden echar mano a unos 5.000 millones para intervenir en el mercado.

Lo que se observó en las últimas jornadas fue una mayor presión sobre la divisa, pero no en busca de cobertura (hedge) sino de posicionamiento, es decir que los bancos están «comprados» y quieren seguir así.

Al respecto cabe señalar que hay otro factor presionando al dólar y son las empresas que deben enfrentar más de 2.000 millones de dólares de vencimientos de deuda (en lo que resta del año vencen otros 7.000 millones de dólares).

Todo ello junto con el hecho que bancos y fondos se están liquidando parte de sus tenencias de bonos brasileños, en un mercado donde bajó la liquidez y se torna difícil lograr vender los títulos explican el deterioro del riesgo-país y del tipo de cambio.

Además hay un sentimiento de frustración en el mercado ante la incapacidad del gobierno para renovar los vencimientos de deuda de corto. Ayer licitó «swaps de cambio» pero el mercado solo tomó 60% de la oferta a tasas consideradas altas por el mercado. Porque el mercado quiere dólares físicos no bonos.

El Central operó también sobre la liquidez de la plaza absorbiendo unos 3.100 millones de reales en operaciones activas y otros 8.000 millones de reales vía operaciones de call money.


J.G.H.

Dejá tu comentario

Te puede interesar