19 de febrero 2002 - 00:00

No es creíble amenaza de apagones en el invierno

No es creíble amenaza de apagones en el invierno
En 2001, las empresas generadoras de energía eléctrica consumieron 161.110 toneladas de fuel oil y 12.134 toneladas de gasoil, mientras el consumo de gas ascendió a más de 7.200 millones de metros cúbicos. Los datos surgen de un informe de Cammesa, la empresa mixta que controla el mercado mayorista eléctrico, y demuestran que el uso de los combustibles líquidos en la generación de electricidad se redujo 90% desde 1992 hasta 2001. En tanto, el consumo de gas natural aumentó 36% entre las mismas fechas, pero la suba es de 70% si se compara 1992-2000, debido a que en el último año hubo menor generación térmica y más hidroeléctrica.

Esta situación relativiza las expresiones de los generadores sobre que la producción de electricidad «corre riesgos a partir de abril o mayo, ya que no tendremos recursos para los combustibles que necesita la térmica», según dijo Rigoberto Mejía, vicepresidente de la Asociación de Generadores Eléctricos de la República Argentina.

• Estadísticas

Además de los datos de Cammesa, estadísticas de MetroGas, que es la principal suministradora a las centrales térmicas, muestran que en 2001 sólo hubo 39 días de corte de gas a esas empresas, de los cuales sólo 33 influirían en la tarifa, por la incidencia de la compra de combustibles líquidos sustitutos.

Pero si bien el invierno del año pasado fue más benigno, lo que permitió mayores excedentes de gas, en 2000, que fue muy frío, los días de corte, según los datos de MetroGas, fueron 92, de los cuales sólo 74 pudieron influir en la tarifa.

De todas formas, las distribuidoras de gas creen que, aun cuando este invierno sea más frío que el anterior, las necesidades de cortar el gas a las generadoras eléctricas será mucho menor, debido a la caída del consumo industrial que deja altos excedentes.

En apariencia, los problemas que vienen arrastrando las generadoras en los dos últimos años, unidos a la devaluación, al congelamiento de tarifas y a la morosidad de los grandes clientes, sobre todo las empresas eléctricas provinciales no privatizadas, llevaron a los representantes de la actividad a plantear el riesgo de apagones por no poder comprar combustible, aunque en principio esta posibilidad es remota.

Los problemas de las generadoras ya estaban planteados en la anterior administración, porque las empresas que invirtieron en centrales térmicas de última tecnología se vieron afectadas en los dos últimos años por un precio bajo de la energía mayorista, debido a la mayor generación de las centrales hidroeléctricas, porque hubo muy buena hidraulicidad, y siendo que el precio de esas represas es el más barato del mercado.

Durante la gestión del ex ministro de Infraestructura,
Carlos Bastos, las empresas reclamaron sin éxito la posibilidad de firmar contratos con las distribuidoras y que éstas pudieran trasladas los precios pactados a los usuarios, como una manera de recuperar lo invertido y alentar la inversión en nuevos emprendimientos, para evitar una crisis de abastecimiento hacia 2005, debido al aumento previsible en la demanda hasta esa fecha.

Los problemas de las generadoras se acentuaron con la devaluación, porque gran parte de ellas está endeudada en el exterior por las inversiones realizadas en los últimos años, y reciben una remuneración en pesos. Además, el nivel de cobrabilidad de la energía mayorista está hoy en 60%, mientras en noviembre se ubicaba en 85%.

Por último, el gobierno no autorizó la actualización del precio mayorista en febrero que se justificaba, según el marco regulatorio vigente, por razones de oferta y de demanda, y todo indica que tampoco lo permitirá en mayo próximo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar