«La imagen democrática y capitalista del Mercosur se vería afectada con el alejamiento de Uruguay y el ingreso de Venezuela» al bloque, declaró ayer el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.
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«Espero que se hagan esfuerzos para salvar la relación con Paraguay y Uruguay», dijo, y agregó que «hay que negociar con Venezuela, pero sabiendo poner límites». «Que la patota quede afuera», remató, en alusión al estilo político de Hugo Chávez.
Las declaraciones fueron hechas en el marco de V Conferencia General de Seguros. Lavagna también opinó sobre el nivel de inversiones. «Hace falta agregar dos puntos (porcentuales) más para mantener los niveles de crecimiento», sostuvo.
Autoelogios
Dentro de la presentación, abundaron los autoelogios para su gestión y fueron casi inexistentes las críticas para el manejo económico actual. Casualmente, hasta el título de la charla, «El modelo económico y sus perspectivas» parecía conciliador con los dichos del lunes de la ministra Miceli, cuando se quejó de que «sigan hablando de la falta de un modelo». Para Lavagnahay un modelo, inauguradopor él, y que se debe consolidar, siguiendo de cerca los peligros de la inflación. También faltaron las definiciones políticas. «No es el momento de hablar de cuestiones electorales ni de candidaturas», dijo el ex ministro, argumentando que como funcionario sufrió los problemas de las campañas. «Las presiones son muchas y es difícil mantener la economía en curso», precisó. Igualmente, advirtió: «Voy a usar lugares académicos para tocar, no cuestiones electorales, sino de agenda para 2007». Dentro de esa estrategia, Lavagna se había presentado en la noche del lunes en Concepción del Uruguay.
Otras declaraciones de ayer fueron:
De ninguna manera hay que seguir las políticas económicas de Brasil. Tienen tasas altas para atraer capitales especulativos, lo que aprecia su moneda. No hay que volver a ese tipo de experiencias.
El nivel de transferencia de la devaluación a precios está muy por debajo de la experiencia internacional. Es posible que todavía tengamos algo de ajuste. No hay que espantarse, pero es un punto de riesgo.
No se puede descartar una puja por la distribución del ingreso entre empresarios y sindicatos, o entre los distintos sectores. Eso tendría riesgos importantes y podría desequilibrar el modelo.
Los ajustes de salarios deben conseguirse en reuniones entre empresarios y sindicatos, no bloqueando plantas. Subas de salarios con pérdidas de productividad impactan en subas de precios.
Las políticas antiinflacionarias que funcionan son las que usan todos los instrumentos. Se es exitoso cuando se actúa de manera coordinada en todos los frentes: la política fiscal, la monetaria y la de ingresos.
La prohibición de exportar carne debe ser puesta en su debido contexto. Fue fruto de fenómenos positivos: el aumento del consumo y las exportaciones. Habría que haber buscado una solución con bisturí, no con hacha.
Principalmente, con apoyo al sector avícola, mientras se solucionaba el problema de oferta de carne vacuna.
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