No hubo fiesta para inversores locales

Economía

Pocas ruedas son tan útiles para distinguir el color político de quienes hablan del mercado bursátil como las que siguen a las elecciones (especialmente las presidenciales). Lo concreto es que el domingo tuvimos elecciones, ganó el oficialismo y el Merval subió ayer 0,43%, a 2.337 puntos (récord nominal) con un volumen que merced a la " forzada" participación de las AFJP rozó u$s 30 millones. Liderando las subas estuvieron Irsa y Cresud, mientras Tenaris e YPF encabezaban las bajas. Estos son los hechos, y hasta aquí no hay mayores discusiones. Los problemas surgen cuando, priorizando lo político, queremos vincular ambos fenómenos (elecciones y Merval), sobre todo si sugerimos que "el mercado celebró" los resultados.

Es que, de manera estricta, quienes ganaron este fin de semana lo hicieron en una proporción inferior a lo que preveían las encuestas (aunque dentro del error estadístico), mientras la " sorpresa" fue el caudal de votos hacia el segundo lugar. En la medida en que el mercado sólo reacciona a "noticias desconocidas" (y adelanta lo ya sabido), desde un punto de vista lógico la suba de los precios sólo podría explicarse por el éxito de "la oposición". Esto simplemente repetiría la experiencia posterior a todos los actos eleccionarios nacionales desde 1989, que sugiere que los mejores rendimientos bursátiles se obtuvieron a partir de que ganó la oposición (esto se ve en otros mercados).

¿Pero es cierto que ayer el Merval "celebró? Si así fue, deberíamos decir que la Bolsa canadiense, norteamericana, mexicana, brasileña, colombiana, peruana, etc., como Alicia en el País de las Maravillas celebraron su "no cumpleaños", o para ser más precisos su "no elección" -el no tener que escoger a nuestros políticos-trepando en promedio casi el doble que la Bolsa porteña. No hace falta ser un semiólogo del estatus de Umberto Eco para desentrañar qué subyace tras titulares como: "Optimismo en el mercado por la victoria de Fulano/a", e incluso otros aparentemente más cautos como "El mercado avala a Sutana/o" o "Tranquilidad en los mercados". Los números "están ahí"; no los discutamos ni los disfracemos.

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