30 de agosto 2005 - 00:00

"No se puede sostener la política de un dólar alto"

A Leiderman le preocupa la inconsistencia que pueden tener en el tiempo las políticas macroeconómicas.
A Leiderman le preocupa la inconsistencia que pueden tener en el tiempo las políticas macroeconómicas.
El economista de la Universidad de Tel Aviv Leo Leiderman aconsejó al equipo económico seguir el ejemplo de otros mercados emergentes, como Brasil, México, Polonia o Israel, que dejaron caer el dólar en los últimos meses. «La política de un tipo de cambio alto estuvo bien para la transición. Pero no se puede luchar indefinidamente contra la corriente porque los efectos pueden ser graves», aseguró.

Leiderman -ex Deutsche Bank- será uno de los oradores del seminario que realizará hoy la Universidad en Buenos Aires, en el que expondrán el presidente del Banco Central, Martín Redrado; el director del Departamento Occidental del FMI, Claudio Loser, y el titular del BCRA, Mario Blejer.

Periodista:
¿Cómo se percibe a la Argentina desde el exterior?

Leo Leiderman: La impresión de los inversores es que lo peor ya pasó. Sin embargo, es preocupante la inconsistencia que pueden tener en el tiempo las políticas macroeconómicas. La experiencia demuestra que un tipo de cambio real alto, tasas de interés negativas y un nivel de inflación de dos dígitos no pueden sostenerse. En el corto plazo no es tan complicado, porque estamos frente a un contexto internacional muy positivo.


P.:
¿Qué herramientas sugiere para salir de esta posibleinconsistencia?

L.L.: Hay que pasar a un esquema de metas de inflación que permita converger a niveles internacionales en un plazo de tres o cuatro años. En segundo término, dejar que el tipo de cambio lo determine el mercado y pasar a una tasa de interés positiva.


P.:
Pero el gobierno es muy contundente a la hora de defender un dólar que no baje de $ 2,90.

L.L.: Como política de transición fue útil porque fortaleció a los exportadores. Pero no es algo sostenible. No hay ningún banco central que haya podido mantener un tipo de cambio indefinidamente cuando el mercado presiona para que se aprecie la moneda local. Si no, pregúntenle a George Soros, cuando provocó la crisis de la libra en los '90. Esto es lo que está ocurriendo en casi todos los mercados emergentes, como México, Brasil, República Checa, Polonia o Israel, donde el dólar tuvo caídas significativas. En definitiva, la Argentina debe pasar a un tipo de cambio flotante, con un grado mucho menor de intervención por parte del Central.


P.:
¿Cuál sería el peligro de dejar que esta situación continúe?

L.L.: Se corre el peligro de que estas inconsistencias lleguen a un punto en que por algún motivo, como la inflación, quede claro que el modelo no es sostenible y terminen forzando a las autoridades a permitir una baja del dólar.


P.:
¿Cuál debería ser el nivel de equilibrio del tipo de cambio nominal?

L.L.: Es una pregunta imposible de contestar, como también sería imposible fijar un valor para el mercado de acciones o para la tasa de interés de largo plazo. Es el mercado el que debería establecer ese nivel.


• Confianza

P.: ¿La falta de un acuerdo con el FMI impacta de alguna manera entre los inversores cuando evalúan la situación de la Argentina?

L.L.: El principal factor de confianza es la performance de la economía argentina. Mientras el mundo crece a 4%, el país lo hace a más de 8% anual. El esfuerzo fiscal también se percibe como un dato importante, aunque preocupa la inflación. En cuanto al FMI, es importante que en algún momento se normalice la relación con los organismos, pero no es hoy una cuestión prioritaria.


P.:
¿La actual pelea política cuando se acercan las elecciones puede generar turbulencias en la economía?

L.L.: Se está produciendo en los mercados emergentes un proceso de « italianización», en referencia al proceso ocurrido en Italia en la década del '90. En ese momento, la economía se divorció completamente de la política ante la perspectiva del ingreso del país en la Unión Europea.


Entrevista de Pablo Wende

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