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"La inflación en la Argentina es un problema, sin dudas, pero nada parecido a lo que teníais con las hiperinflaciones del pasado. Es un problema serio, sin dudas: no se puede tener una inflación de dos dígitos cuando el resto del mundo está en un dígito..." La definición es de José Juan Ruiz, director de Análisis Estratégico del Grupo Santander, dicha durante la jornada inicial del 10° Encuentro Santander -América Latina.
Antes que él José Antonio Alvarez, CFO (director financiero) del holding a nivel global, había asegurado -ante una pregunta sobre cómo influía el clima político y la seguridad jurídica de cada país en las decisiones de inversión- que "América latina es un área estratégica para nosotros, y pensamos que nuestro crecimiento será orgánico (léase, sin adquisiciones de otras entidades). Sin embargo, la protección del acreedor es condición central para el negocio bancario, y en aquellos países donde no se respete este precepto, pues el crecimiento será mucho más lento".
Alvarez también se mostró optimista respecto de que en la Argentina "el crédito debe crecer: hoy es apenas 14% del PBI nacional, contra otros países de la región en los que ese ratio es muchísimo más elevado, como Chile, cuya deuda privada es 60% del PBI, y ni hablar de EE.UU., donde es de 200%." Añadió que eso hace que la Argentina "no tenga problemas de liquidez, y la rentabilidad es alta"
Ambos banqueros no ahorraron elogios para la región, que "sigue creciendo a diferencia del resto", y ese crecimiento es sano y claro, con una clase media que sigue mejorando su status económico (Alvarez); "Un 45% de nuestros ingresos proviene de América latina" (Ruiz). Sin embargo, este último afirmó que los precios de los commodities (de los que dependen economías como la Argentina, la uruguaya o la chilena) "ya están teniendo impacto en la economía mundial, y bajarán. La demanda mundial va a estar por debajo de los niveles actuales, China va a desacelerar su ritmo de crecimiento, y pueden caer 10% en los próximos 24 meses. De todos modos, seguirán 70% por encima de su promedio histórico".
Con relación a la crisis que plantea dudas sobre la viabilidad de la Comunidad Europea, Alvarez enfatizó que "el euro no está en cuestión; lo que plantea esta crisis es la necesidad de reorientar al crecimiento a países con mayor necesidad de ajuste, como Grecia, Irlanda y Portugal". Sin embargo, admitió que la crisis europea encuentra mejor parados a Estados Unidos y a Gran Bretaña, justamente por conservar su independencia monetaria. "Ambos tienen banco central propio, lo que les otorga mayor capacidad de ajuste".
Después, habló de lo que calificó de "inquietudes" que -pese a la recuperación tras la crisis de 2008- penden sobre el sistema bancario global: "Son cuatro: las presiones regulatorias para enfrentar futuras crisis, tensiones en la liquidez, falta de crecimiento en mercados maduros y un riesgo sistémico: las quiebras son posibles".
Recordó que el Santander "ganó 35.000 millones de euros en 2010, y nos ayudó nuestra diversificación geográfica". Recordó que los mercados habían castigado al grupo cuando invirtieron fuerte en América Latina, y en el primer trimestre de este año Brasil aporta 25% de nuestras utilidades, México un 9%, Chile 5% y el resto de la región otro 4% (Argentina es 3,5% de esos cuatro puntos).
A su turno Ruiz aseguró que "ya hemos dejado absolutamente atrás los efectos de la crisis de 2008, pero los países en desarrollo han aprovechado mejor este período y acelerado su crecimiento", pero dijo que en la crisis actual "Europa no es el problema, aún cuando no puede permitirse un default o una devaluación: no tenemos más problemas que otros países desarrollados".
Sin embargo, en los charts que presentó, en los cuales las cifras macroeconómicas eran muy similares entre Europa y Estados Unidos, Japón y el Reino Unidos, no desagregó el benéfico efecto de la economía alemana sobre esos guarismos. Cuando el periodista de Ambito Financiero le preguntó qué pasaría con sus charts si sacaba a Alemania, Ruiz respondió: "¿Y por qué debería yo sacar a Alemania?" Una carcajada inundó el salón.
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